Las personas adultas mayores cumplen un papel importante en la sociedad, gracias a los avances tecnológicos y descubrimientos en el área de la salud la expectativa de vida ha ido en aumento. Según datos de la OMS la proporción de personas mayores entre el año 2015 y 2050 se duplicará, pasando de un 12 a un 22%.
El ser humano es un ser integral, donde la salud mental y física van de la mano. No se puede ser pleno y funcional si alguna de estas falta. En la adultez mayor esto cobra aún más relevancia debido a que es una población de alto riesgo y, sin embargo, como sociedades dedicamos recursos limitados a dar una mejor calidad de vida a una población que va en aumento.
La clasificación del ser humano como herramienta productiva inicia cuando se alcanza la edad adulta, una vez que este valor de mercado se pierde se empieza a ver a las personas como una carga. ¿Qué va a suceder cuando la población adulta mayor represente una gran parte de la población mundial?
Datos de la OMS reportan que más de un 20% de las personas que pasan de los 60 años sufren algún trastorno mental y el 6,6% de la discapacidad en ese grupo etario se atribuye a trastornos mentales y del sistema nervioso. Además, se demuestra que existe gran relación entre las condiciones sistémicas y los trastornos mentales.
Las personas adultas mayores son más propensas a sufrir trastornos mentales debido a sus condiciones de vida, esto se debe a un deterioro natural de las capacidades físicas y mentales, asimismo los procesos de abandono, muerte de seres queridos, limitaciones físicas y la falta de motivación los convierte en un blanco fácil para enfermedades mentales.
Como sociedad debemos avanzar en proveer las herramientas que permitan alcanzar una vejez plena, desde capacitar a profesionales, tanto de la salud como de otras áreas, para que puedan brindar atención de calidad a la población geriátrica, hasta implementar medidas preventivas, ya que siempre rinde más frutos prevenir las enfermedades que combatirlas.
Buscar espacios de inclusión, brindar condiciones de vida dignas: vivienda, alimentación, acceso a servicios básicos. Crear espacios de recreación y desarrollo comunitario. Además, contar con guías de cuido para las personas encargados de velar por adultos mayores, así como contar con programas que brinden ayuda a las personas de edad avanzada que viven solas y no cuenten con redes de apoyo.
Crear una sociedad inclusiva es responsabilidad de todas las personas, construyamos desde ya el futuro que queremos vivir cuando seamos nosotros quienes tengamos edades avanzadas.
