Acepto donaciones de este libro: Corruptible: Who Gets Power and How It Changes Us.
No lo puedo recomendar porque no lo he leído, pero me interesa muchísimo. El autor, Brian Klaas, ofreció una entrevista de dos horas sobre la obra para uno de mis canales favoritos de YouTube: Big Think.
El tema me apasiona así que me la tiré completa para que ustedes no tengan que hacerlo pero la verdad es que si entienden inglés mi recomendación es que la vean, es realmente interesantísima.
Cuando digo que el tema me apasiona no estoy exagerando. Paso pensando por qué es tan frecuente que quienes dan un paso al frente para asumir posiciones de poder tengan características que no queremos ver en quienes las ocupan.
Del mismo modo, personas honestas, decentes, bien intencionadas, brillantes, capacitadas... tienden a pensárselo muchísimo antes de animarse a dar ese paso y la gran mayoría ni lo contempla.
Creo que ya se los había contado. Recientemente participé de un ejercicio en el cual se eligieron a 5 personas costarricenses de diversas ideologías políticas pero con un punto en común: todas tenían “buena fama”. Nada de personajes oscuros, con un pasado cuestionable, ni bombetas sin sustancia, ni colmilludos de puñal oculto, ni oportunistas, ni arribistas, ni revanchistas, ni polemistas hambrientos de atención, etc.
Mi papel se reducía a moderar el evento. Parte de la idea era simplemente ayudar a establecer algunas de las razones por las cuales en Costa Rica hay carencia de nuevos liderazgos.
A ninguna de estas 5 personas se le explicó el objetivo del evento. Como sea, a medida que cada una fue compartiendo sus ideas y contestando diversas preguntas fue evidente que las 5 cumplían con las características básicas y clave que usualmente querríamos asociar a personas en puestos de poder.
La sorpresa llegó al final del evento. Los 5 habían “superado la prueba”. Entonces se les preguntó cuántos estarían dispuestos a optar por un puesto de elección popular. ¿La respuesta? Ninguno.
Todos estaban convencidos de que pueden aportar más desde otros lugares (es decir, de que el sistema no funciona) y, profundamente, de que no valía la pena someterse a lo que implica dar ese paso (es decir, la arena política solo funciona para quien está dispuesto no solo a soportar el juego sucio también a jugarlo).
Aunque naturalmente se trata de un ejercicio anecdótico, ayuda a ilustrar que el problema medular en Costa Rica trasciende la ya ampliamente documentada apatía ciudadana que nos caracteriza. A ese elemento hay que sumarle resignación, desconfianza y miedo. Y un miedo más que comprensible, valga acotar.
Si a eso sumamos que la mayoría de estas personas pueden proveer mejor para sus familias desde el sector privado, apague y vámonos. Tendrían que estar dispuestos a ganar menos, en un puesto desprestigiado, por una labor que pocos van a reconocer y a agradecer, para encima comer mierda a diario si no juegan con las reglas del sistema, que implican mentiras, tramas, drama, violencia política, etc.
De nuevo, la foto grande es más compleja de lo que acá abordo, solo aporto elementos que forman parte de esa imagen y que también hay que tener presentes. Porque ojo, no podemos perder de vista, por ejemplo, que en las pasadas elecciones 27 personas aspiraron a la presidencia. ¡27!
Pero si yo les hago llegar a cada uno de ustedes una encuesta consultando ¿cuántos de esos 27 le parecían óptimos para asumir ese puesto? estoy absolutamente convencido de que la opción ganadora sería “ninguno” y por amplia diferencia.
Ahí hay un problema. Porque no solo la gente que debería, no se manda, sino que la que no debería, no tiene reparo en hacerlo. Y ya sabemos lo que pasa con las sillas vacías: alguien termina por ocuparlas.
Ese es el punto de partida de Klass, quien arrancia la entrevista explicando que existe un consenso generalizado en torno a la noción de que el ejercicio del poder en nuestras sociedades es disfuncional. Esto lo lleva a preguntarse: ¿Por qué a pesar de los grandes avances en campos como ciencia y medicina todavía tenemos líderes tan inapropiados en puestos políticos?
Klass está convencido de que A) Hay una explicación de por qué la gente inapropiada para estos puestos busca obtener y retener el poder y B) Hay una solución si tenemos ese punto A presente.
Ojo, vuelvo a lo mismo, el tema es súper complejo y ciertamente no me planteo resumirlo en un Repaso Dominical, pero sí dejar claros algunos puntos de partida. Por ejemplo, Klass advierte que sí, hay harta evidencia que demuestra que el poder tiende a corromper a la gente, “pero esa es solo una pequeña parte de la historia”.
A él le interesa más estudiar cómo es que una y otra vez precisamente la gente que puede responder así al poder es la que suele llegar al poder. Y ahí está el detalle: Klass explica que el verdadero problema es un sistema roto, que tiende a resultar atractivo justo para ese tipo de persona.
Así, la gente “hambrienta de poder” (que quiere poder solo por ostentar el poder, que ve el poder como fin, no como medio) es la que mayor motivación tiene para buscarlo.
El punto de Klass me encanta porque nos obliga a reflexionar en torno a lo fácil que resulta culpar al individuo “ese maldito es esto y lo otro” en vez de reparar también en el sistema, que es el verdadero culpable de que “alguien así” llegue hasta donde llega. Nótese que además (al menos en democracia) llega impulsado por la gente. Así que se vea desde donde se vea esta, siempre, es un responsabilidad compartida.
Precisamente por eso Klass plantea que el gran reto del Siglo XXI es diseñar un sistema que sí funcione y que permita atraer a la gente adecuada para los puestos de poder.
Esto me interesa muchísimo porque siendo Costa Rica una democracia tan robusta estoy absolutamente convencido de que se vería muy beneficiada de una Asamblea Legislativa competente, en la cual, sin comprometer en absoluto la representatitividad, se logren sentar personas de las cual el país entero pueda sentirse orgulloso, independientemente de su partido político.
Como les decía, la “charla” de Klass es muy interesante. Estamos hablando de un carajo que se ha sentado cara a cara con cualquier cantidad de exdictadores a lo largo de su investigación pero igualmente utiliza ejemplos de asociaciones de vecinos para ilustrar su punto de cómo afecta el poder a la gente y como por eso el diseño del sistema es crucial, pues debe tomar en cuenta que la gente “hambrienta de poder” es la más proclive a buscarlo y de paso la menos propensa a utilizarlo pensando en el beneficio común.
¿Cómo evitar esto? De nuevo, estoy súper resumiendo, pero la piedra medular es diseñar sistemas de poder que también sean atractivos para gente ordinaria y decente. Personas con un genuino deseo de servir al prójimo. Suena sencillo pero es un reto extraordinario.
Klass también explica la importancia (a la hora de diseñar este modelo) de tener presente el sesgo de autoselección que provoca una muestra sesgada con muestreo no probabilístico. En otras palabras: no es que “todos los políticos son rufianes” es que hemos creado condiciones en las cuales los rufianes se sienten más interesados en entrar en política. Por eso, explica Klass, que no debemos engañarnos y pensar “esta gente me representa”. No. ¡No nos representa! Representa un sistema que no funciona. ¡La mayoría de la gente no es así!
Aquí rescato un bello mensaje que me mandó Andrea esta semana:
“Si podés, sacá un ratico y escuchala :) Lydia Cacho, periodista mexicana que trabajó el tema de la explotación sexual infantil y que, por supuesto, vive en España desde hace años, exiliada de México. Su mensaje sobre que los malos son poquitos, solo que hacen más ruido, es ❤️”.
Parte de la cultura laboral de Delfino.CR pasa por momentos como este: recordarnos que muy a pesar de las características particulares de algunas de las personas cuyo trabajo nos toca cubrir... lo cierto es que (repitamos juntos): la mayoría de la gente no es así. Y lo dice Lydia Cacho (sobre el minuto 43), alguien que ha tenido que tratar con los peores de los peores.
Volviendo al tema: ¿Les interesó verdad? Bueno, ¡apenas acaricié los primeros 15 minutos de la entrevista! Llevo más de treinta párrafos y no pretendo secuestra su domingo completo, por lo que retomaré las ideas de Klass la semana que viene; así los dejo con el poderoso mensaje de Cacho, cuya entrevista, sobra decir, también les recomiendo disfrutar.
Hay mucho conocimiento ahí afuera y tenemos la suerte de que esté a nuestro alcance, solo tenemos que encontrar el tiempo para apreciarlo y... aplicarlo. ¡Un abrazo!
