El panorama de ciberseguridad en Costa Rica refleja los desafíos y avances en la protección de la infraestructura tecnológica y la información sensible en el país. Según datos de FortiGuard Labs, el laboratorio de análisis e inteligencia de amenazas de la empresa Fortinet, Costa Rica recibió 2 mil millones de intentos de ciberataques en 2022, lo que significa que la Ciberseguridad no es un tema menor y debemos abordarlo con toda la responsabilidad y urgencia.
A continuación, se presentan algunos aspectos relevantes de la ciberseguridad en Costa Rica:
- Marco legal y regulación: Costa Rica cuenta con una serie de leyes y regulaciones relacionadas con la ciberseguridad, sin embargo, el proyecto de la Ley de Ciberseguridad (expediente 23.292) únicamente ha sido dictaminado por la Comisión de Tecnología y Educación, sin fecha de trámite legislativo para su aprobación y dejando una serie de dudas tanto de forma como de fondo entre expertos en el tema. Podemos considerar otras leyes que tienen alguna relación: La Ley de Delitos Informáticos y Conexos (Ley No. 9048), que penaliza delitos como el acceso no autorizado, la interceptación ilegal de datos y la difusión de virus informáticos. Además, existen otros esfuerzos en curso para fortalecer la legislación y promover la protección de datos personales, sin embargo, los esfuerzos llevan años sin mayor avance.
- Amenazas y ataques cibernéticos: Al igual que el resto del mundo, pero de manera especial en Costa Rica desde el año anterior, los distintos ataques de phishing, malware, ransomware y fraude en línea son comunes. También se han registrado casos de robo de datos y ataques dirigidos a instituciones gubernamentales y empresas privadas. Estas amenazas afectan tanto a organizaciones como a ciudadanos individuales. lamentablemente las acciones reales relacionadas con los ciberataques del 2022 han estado presentes en los países de la región, pero en Costa Rica prácticamente han sido inexistentes.
- Colaboración público-privada: En Costa Rica, se requiere una apertura del sector público, para una colaboración real entre éste y el sector privado, para mejorar la protección cibernética y promover la conciencia sobre el tema. Es tema ampliamente conocido que la tramitología y burocracia de nuestro aparato estatal, algunas veces no permite avanzar con la rapidez deseada hacia escenarios de colaboración abierta y directa, lo que nos sigue manteniendo con un importante rezago de conocimiento e información para hacer frente a posibles ciberataques.
- Capacitación y concientización: Existen esfuerzos significativos para aumentar la conciencia y la capacitación en ciberseguridad. Se han implementado programas educativos y de sensibilización tanto a nivel gubernamental como empresarial. Además, se realizan regularmente conferencias, talleres y capacitaciones para educar a los ciudadanos sobre las mejores prácticas, sin embargo, los esfuerzos a nivel público y privado deben ser aún mayores.
- Infraestructura de respuesta y coordinación: Costa Rica cuenta con escasa infraestructura de respuesta y coordinación en caso de incidentes cibernéticos. Se requiere inversión en este tema tanto a nivel público como privado, procurando soluciones simples y coordinadas entre sí, la efectividad y rapidez son vitales ante los eventos o incluso considerar tener las mejores soluciones de protección y mitigación. Para Derek Manky, estratega jefe de seguridad y vicepresidente global de Threat Intelligence de FortiGuard Labs de la empresa Fortinet señala: “Para protegerse contra estas tácticas avanzadas de ciberdelincuencia, las organizaciones deben centrarse en habilitar la inteligencia de amenazas coordinada y procesable impulsada por el aprendizaje automático en tiempo real en todos los dispositivos de seguridad para detectar acciones sospechosas e iniciar una mitigación coordinada en toda la superficie de ataque extendida”. Sin embargo, en nuestro país hay esfuerzos aislados que todavía están lejos de concretarse y articularse.
En resumen, Costa Rica se enfrenta a un escenario donde debe actuar con responsabilidad y prontitud, tomando medidas significativas y concretas desde el Gobierno y hacia los diferentes sectores para fortalecer la ciberseguridad, tanto a nivel legal, compras relevantes y la colaboración público-privada. Los desafíos persisten, pero se están realizando esfuerzo para aumentar la conciencia, mejorar la respuesta a incidentes, adquirir soluciones costo-efectivas y promover la educación en ciberseguridad desde edades tempranas.
