La Junta Directiva del Banco Central de Costa Rica (BCCR) acordó este miércoles 26 de julio disminuir el nivel de la Tasa de Política Monetaria (TPM) en cincuenta puntos base (0,50%) para ubicarla en 6,50%, la cuarta reducción a ese indicador tras la escalada de subidas iniciada en diciembre de 2021.
Según detalló el Central en un comunicado enviado esta noche, si bien la reducción en la inflación ha continuado, las reducciones en la TPM "deben ejecutarse con gradualidad y prudencia.".
Para decidir su nivel, esta Junta Directiva valora el comportamiento reciente y la trayectoria tanto de los pronósticos de la inflación como de sus determinantes macroeconómicos. Este análisis también comprende la evaluación del entorno macroeconómico actual y sus perspectivas, así como de los riesgos asociados a la proyección de inflación; identificar los riesgos permite inferir si su materialización puede ubicar la inflación por arriba o por debajo de su proyección.
La Tasa de Política Monetaria es la tasa de interés que cobra el Banco Central en sus préstamos a un día plazo en el Mercado Interbancario de Dinero. Se trata del principal instrumento de política monetaria que tiene el Central en su esquema de metas de inflación, y es el que define el corredor de tasas de crédito y depósitos que tiene la institución.
Un aumento en la TPM hace que los bancos tengan que pagar más por recibir recursos del Banco Central, y por ende trasladan esos costos a las tasas que cobran a los préstamos de sus clientes. De este modo, si es más caro para las personas adquirir préstamos, desistirán de hacerlo y sus bancos también dejarán de pedirle recursos al Central, limitando la circulación de dinero y por ende la inflación.
Los ajustes en la TPM suelen verse reflejados en la Tasa Básica Pasiva unos seis meses después de aplicados. Tras el último aumento a la TPM en octubre de 2022, la Tasa Básica Pasiva subió por última vez el 4 de mayo y desde entonces se ha reducido en seis ocasiones, mientras que la sexta séptima se aplicará a partir de este jueves al situarse en 6,03% (-6 puntos base).
Según informaron desde el Banco Central, las consideraciones que la Junta Directiva utilizó para ajustar a la baja la TPM fueron:
- En el entorno externo, aun cuando el proceso de desinflación ha continuado, la inflación todavía es elevada y su componente subyacente ha mostrado mayor rigidez a la baja. Debido a ello, los bancos centrales de los principales socios comerciales mantienen el tono restrictivo de la política monetaria, manifiesto especialmente en incrementos en las tasas de interés de referencia. Sin embargo, en algunas economías este ciclo de aumentos se ha moderado o se encuentra en una pausa condicionada, e incluso unas pocas empezaron a reducirlas.
- En un contexto de política monetaria restrictiva, la actividad económica mundial sigue desacelerándose, con divergencias entre países y regiones. Por otra parte, no se observa tensión en los mercados financieros internacionales, aunque persisten algunas preocupaciones sobre la estabilidad del sector bancario en Estados Unidos y Europa.
- En el ámbito local, en mayo del 2023 la producción creció 5,5% en términos interanuales; esa tasa denota la mayor aceleración del crecimiento económico determinada, en buena medida, por las empresas del régimen definitivo. Con este resultado, en los primeros cinco meses del año la economía nacional creció en promedio 4,9%, comportamiento que se estima no genera presiones inflacionarias.
- La inflación general y el promedio de indicadores de inflación subyacente han mostrado un comportamiento sostenido a la baja desde setiembre pasado, hasta alcanzar en junio del presente año tasas interanuales de -1,0% y 1,5%, en ese orden; ambos indicadores se ubican por debajo del límite inferior del rango de tolerancia alrededor de la meta de inflación (3,0% ± 1 punto porcentual). Esta reducción de la inflación está determinada, en mayor medida, por la reversión de los choques de origen externo, donde destacan la baja en los costos de transporte, la normalización en las cadenas de suministro y la reducción en los precios de las materias primas.
- A lo anterior se adicionan tres elementos del ámbito interno. Primero, el efecto de las medidas de política monetaria, sobre todo de los incrementos en la TPM aplicados entre diciembre del 2021 y octubre pasado. Segundo, la apreciación del colón desde julio del 2022 ante el continuo superávit de divisas en el mercado privado de cambios, generado en mayor medida por actividades del sector real. Tercero, la presencia de un efecto base debido a que el choque inflacionario del 2022 se manifestó con mayor fuerza entre febrero y agosto de ese año. Este choque incrementó de manera significativa el nivel del Índice de Precios al Consumidor (IPC), por lo que, dadas las consideraciones internas y externas antes señaladas, era previsible la reversión paulatina en dicho nivel, lo que provocaría variaciones interanuales negativas del Índice, como la observada en junio pasado.
- Coherente con la reversión de los choques de oferta de origen externo, el índice de precios del productor de la manufactura se desaceleró a partir del segundo semestre del 2022 (incluso con tasas de variación negativas en abril, mayo y junio últimos), lo que sugiere que, por empuje de costos, el nivel del IPC también tiende a regresar a niveles similares a los existentes entre mayo y junio del 2022.
- Los modelos de proyección del Banco Central señalan que la inflación general, en lo que resta del 2023 y en el primer semestre del 2024, se ubicará por debajo del límite inferior del rango de tolerancia alrededor de la meta, incluso con variaciones interanuales negativas en los próximos meses, para luego ingresar al rango de tolerancia.
- La valoración de los riesgos para la proyección de inflación se inclina a la baja, con una tendencia a equilibrarse hacia el final del horizonte de proyección macroeconómica. De los riesgos al alza destacan los vinculados con choques de oferta por fenómenos climatológicos y conflictos geopolíticos, que podrían influir en el proceso de formación de las expectativas inflacionarias. De los riesgos a la baja sobresale el efecto en la producción local de un menor crecimiento de los socios comerciales, dada la postura monetaria restrictiva de sus bancos centrales.
