¿Reconoce el nombre de Yvonne Clays Spoelders, el de Ofelia Segreda Castro u Ofelia Rodríguez Quirós? Posiblemente usted no identificó estos nombres, ellas fueron algunas de las mujeres que dieron los primeros pasos en la diplomacia costarricense, y su no reconocimiento se debe a que la diplomacia históricamente ha sido un espacio dominado por los hombres y su historia ha sido contada desde la visión masculina.
Es por ese motivo que hoy 24 de junio se celebra el Día de las Mujeres en la Diplomacia, fecha acogida en 2022 por la Asamblea Nacional de la Organización de las Naciones Unidas, para visibilizar el trabajo esencial de las mujeres diplomáticas y para recordar que se requieren más esfuerzos para alcanzar la igualdad sustantiva en esta área.
En la actualidad la diplomacia sigue siendo un campo ejercido predominantemente por los hombres, por ejemplo, el Índice de Mujeres en la Diplomacia 2023 señala que para este año, solo el 20,54% de los embajadores y representantes permanentes son mujeres. Al día de hoy la Organización de las Naciones Unidas nunca ha sido liderada por una mujer y si nos acercamos al contexto costarricense se puede mencionar que en toda la historia democrática del país únicamente una mujer ha ocupado el cargo de Ministra de Relaciones Exteriores y Culto, enfrentando altos niveles de la violencia política, el machismo y racismo. Todo lo anterior nos presenta una realidad irrefutable: las mujeres siguen estando subrepresentadas en los principales puestos diplomáticos.
Por lo anterior, un día como hoy resulta necesario reflexionar sobre los esfuerzos nacionales y los retos pendientes. El Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, ha alcanzado de manera orgánica la paridad en su personal, el 52,3% son mujeres diplomáticas e incluso actualmente se cuenta con más mujeres que tienen el rango de embajadoras. Sin embargo, estos datos estadísticos no se traducen de manera inmediata en igualdad sustantiva, es decir, los números son igualitarios pero el acceso a cargos en el exterior sigue siendo dominado por los varones así como las jefaturas de misión, al 2022 un 58% de las misiones de Costa Rica en el exterior eran lideradas por hombres.
Es necesario que la institucionalidad comience a identificar las barreras para proponer soluciones como, por ejemplo, la doble o triple labor que ejercen las mujeres, con tareas de cuido, trabajo doméstico y el ejercicio de su profesión, la falta de apoyo de sus parejas, la imposibilidad de contar con redes de apoyo en el exterior y la exposición a destinos que no pueden ser seguros o altamente machistas.
El abordaje de los retos en materia de igualdad de género, para dotar a las mujeres diplomáticas de mejores condiciones para el ejercicio de su profesión debe ser una prioridad, no solo para asegurar su desarrollo profesional y personal de las mujeres, sino porque su aporte resulta esencial para el ejercicio de las relaciones internacionales. La diplomacia de hoy y su futuro sólo se puede construir con mujeres diplomáticas liderando. ¡Sin mujeres no hay diplomacia!
