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Diplomacia deportiva: ¿una necesidad para todos los países o solo para algunos?

Si la diplomacia es el medio que utilizan los Estados para defender y alcanzar sus intereses ante sus homólogos, entonces me surge la duda de ¿qué es lo que podría buscar un Estado a través de la promoción internacional del deporte y cuál es el beneficio que puede surgir a raíz de estos?

La diplomacia deportiva busca fortalecer las relaciones exteriores, mediante la promoción del deporte, como camino para la reconciliación, la inclusión social, el diálogo intercultural y la convivencia pacífica.

El tema deportivo será (o no) importante dependiendo de la situación de cada Estado, en cuanto a la forma de gobierno y el poderío económico que pueda tener. Por ejemplo, el deporte y la cultura para un país como Estados Unidos, no se percibe igual que aquella noción que pueda tener una nación como Costa Rica donde sus problemáticas y necesidades sociales se perciben más urgentes que tratar desde la diplomacia al deporte.

Yo por mi parte, soy de los que cree que todos los Estados necesitan la diplomacia deportiva como una de las principales estrategias entre sus relaciones exteriores. Por una parte, las potencias proponen dar ayudas a los países en vías de desarrollo, siempre con la intención de recibir algo a cambio que beneficie sus intereses, y en la contraparte están los países seducidos por ayuda, para mejorar la practica efectiva de los deportes y obtener mejores resultados en estos ámbitos con el fin de mejorar sus índices sociales.

Se puede afirmar que este tipo de diplomacia no solo se desarrolla entre Estados, también se refleja cuando los países llamados potencias buscan atletas en otras naciones con limitantes económicas ofreciéndoles: nacionalidad, calidad de vida, dinero y estudio para sus familiares a cambio de que representen a estos países.

Un claro ejemplo de este tipo de diplomacia en Costa Rica, ha sido la distinción del equipo nacional de fútbol como “Representantes de la diplomacia deportiva costarricense” y “embajadores de la marca país”, la justificación para dar este titulo a los seleccionados nacionales radicó en que estos son inspiración de muchos niños y jóvenes que ven el deporte como una salida para mantenerse alejados de los vicios y poder surgir de lugares marginales. Considero que estos fines son los resultados de una diplomacia deportiva correcta que busca promover cambios positivos en los países y al mismo tiempo forjar desarrollo.

En Costa Rica la diplomacia deportiva se ha visto en su mayoría con una finalidad de recibir, sin embargo, se puede hacer más al respecto. El país tiene las características deportivas para llevar a cabo programas a nivel regional de inclusión, donde puedan participar los otros países de Centroamérica y puedan desarrollar sus destrezas en un espacio justo para ese fin y así fortalecer los lazos que nos unen y generar mejores relaciones sociales con los vecinos. Para esto es necesario el involucramiento de todas las partes implicadas del país, pero también de los demás estados sin afectar la idiosincrasia propia centroamericana.

Finalmente puedo concluir que la diplomacia deportiva es una necesidad para todos los Estados, por una parte, demuestra identidad y le dice al mundo quienes son y cuales son sus tradiciones y en qué disciplinas son fuertes los Estados y por otra, es un elemento esencial del poder blando para que los estados obtengan los espacios para aquellos asuntos que desean proyectar a través de sus relaciones diplomáticas utilizando la diplomacia deportiva como medio.