En Costa Rica las juventudes representan el 36,9% de la población, somos una generación que enfrenta múltiples retos y desafíos, muchos de los cuales se agravaron con la crisis del COVID-19, en términos del impacto sobre la salud mental, la brecha en conectividad, uso y acceso de tecnologías de la información, así como en los indicadores de desempleo, con una alarmante tasa de desempleo juvenil del 40%, la más alta de los países de la OCDE.

La inversión y el cuido en juventudes no solo depende de la gestión y los recursos del Ministerio de Cultura y Juventud y sus instituciones, sino en la capacidad de este de priorizar la atención con otros sectores mediante instrumentos de política pública que estén a la altura de las transformaciones globales, mejorando el perfil socioeconómico de nuestra sociedad y aprovechar la oportunidad del bono demográfico y bono de género para avanzar hacia el bienestar de cada persona.

Desde el Ministerio de Cultura y Juventud y sus órganos desconcentrados y adscritos, tales como el Consejo de la Persona Joven, el Sistema Nacional de Educación Musical, el Centro Nacional de la Música, la Dirección de Bandas, las Bibliotecas, la Dirección de Cultura, sus diferentes teatros y talleres, se realiza un enorme trabajo por las niñas, niños, adolescentes y jóvenes, desde un abordaje formativo, de desarrollo de habilidades y competencias desde un enfoque de cultura de paz, cuido y auto cuido e inclusión social.

La rectoría política y técnica para atender las necesidades de las juventudes depende del diálogo que este Ministerio lidere con las diversas juventudes y por supuesto del trabajo articulado que debe realizarse con otros ministerios rectores en carteras tan importantes como educación, seguridad social, salud, economía, agricultura y ganadería, desarrollo rural y territorial, entre otros, que responderán a las necesidades expresadas por este grupo poblacional para atender los grandes problemas públicos que les afectan.

Las demandas de las juventudes se ven reflejadas en la Política Pública de la Persona Joven 2020-2024 y su Plan de Acción, instrumentos que generan lineamientos sobre el abordaje diferenciado a las diversidad de juventudes en las zonas urbanas y rurales, se promueve su participación en espacios de toma de decisión, e incorpora enfoques innovadores como la territorialidad y la sostenibilidad, estrechamente vinculados con el modelo de desarrollo que aspiramos para nuestro país.

Tengo completa certeza que apostar por las generaciones más jóvenes es apostar por personas con un mejor presente y futuro, que sin duda transforma y robustece el desarrollo de nuestro país. Las juventudes tienen un poder transformador que construye y mejora todos los espacios donde participan, desde sus comunidades, en gobiernos estudiantiles, grupos organizados y en sus áreas de trabajo e incidencia. Por eso tenemos el deber como sociedad de seguir generando esperanza y brindarles las herramientas que requieran para reducir las diversas desigualdades y brechas que afectan su bienestar y el de sus familias.

Aspiro a que entendamos que la inversión en las juventudes nos garantizará contar con personas con perfiles excepcionales que sin duda en el sector público y privado serán motor del desarrollo. El trabajo que se lidere desde el Sistema Nacional de Juventudes y Sistema Nacional de Empleo será clave para desarrollar lineamientos que atiendan a los diferentes grupos poblacionales, iniciativas enfocadas a la reactivación económica del ecosistema emprendedor, programas acordes a la cuarta revolución industrial (robótica, inteligencia artificial, minería y análisis de datos) que se traduzcan a formación técnica y especializada. Estas deben de ser las prioridades para corresponderle a una generación de personas jóvenes que desean tener una mejor vida para sí y sus seres queridos.

Hay que recordar que nuestro país experimentará su segundo bono demográfico en el año 2045 por lo que tenemos que generar políticas públicas y tomar decisiones estratégicas ahora, que posibiliten que la población económicamente activa de ese momento haya contado con la mejor educación y oportunidades para sacar el país adelante. Es responsabilidad de todas y todos cuidar a nuestra gente y construir Patria.

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