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Nunca la transformación digital había sido tan importante como en este 2020. La COVID-19 ha puesto sobre el tapete la necesidad de medidas gubernamentales urgentes encaminadas a la transformación digital, no solo por sus palpables efectos en la economía (las empresas que ya tenían un modelo de negocio digital han sido las menos afectadas por la pandemia), sino por ser esenciales para minimizar los impactos de las medidas sanitarias en los servicios estatales básicos.

Recientemente el Centro Europeo para la Competitividad Digital (European Center for Digital Competitiveness) publicó el reporte denominado Digital Riser  para el año 2020. Este reporte es una medición sobre el progreso de los países en relación con la transformación digital y está basado en información del Foro Económico Mundial. Desafortunadamente, en el caso de Costa Rica los resultados no son buenos y evidencian que tenemos mucho trabajo por delante.

En los últimos tres años, nuestro país ha decrecido en competitividad digital y se coloca en la sétima  posición de América Latina, por debajo de países como República Dominicana, Chile y Uruguay (posiciones uno, cuatro y cinco respectivamente). Importante resaltar que, en el caso de República Dominicana y Uruguay, son dos competidores muy fuertes de Costa Rica en atracción de Inversión Extranjera Directa.

Son dos las áreas que se toman en consideración para la mejora del posicionamiento de los países en este rubro. Una de ellas es el ecosistema, entendido a grandes rasgos como las facilidades del país para hacer negocios, costo y tiempo para empezar un emprendimiento, las facilidades para contratar extranjeros y la capacidad del sistema educativo para desarrollar estudiantes capacitados en las habilidades requeridas por las empresas. La otra, es la mentalidad país, incluyendo rubros como las habilidades digitales de la población, la actitud frente al riesgo de emprender, la diversidad de la fuerza laboral, suscripciones móviles de banda ancha y la capacidad de las empresas para adoptar ideas disruptivas. En ambas áreas la puntuación de Costa Rica fue negativa.

Para darnos una mejor idea de la importancia de esto para nuestro país, es como si del programa escolar que nos tocara aprobar, el país estuviera reprobado en uno de los cursos más importantes o al menos aquel que nos va a colocar en el camino correcto al desarrollo económico. Surge así la pregunta lógica de qué están haciendo los países que sacaron notas sobresalientes, el reporte menciona algunas de las prácticas que los llevaron a estas posiciones.

En el caso de un país cercano al nuestro, como lo es República Dominicana, ha sido la inversión significativa en educación digital y específicamente se menciona su programa de una computadora para cada niño, lo que inevitablemente nos lleva a pensar en la brecha digital que tenemos en nuestro país. Según los datos del Estado de la Nación, en el 2019 en algunas regiones solo la mitad de los estudiantes habían usado la computadora una vez en los últimos tres meses.

Otro de los puntos señalados como favorables, se refiere a la facilidad del país para atraer talento internacional, muchos de los países bien posicionados brindan opciones migratorias para personas interesadas en emprender (visas para start-ups), sin duda otra de las tareas pendientes que tenemos en Costa Rica, que tiene un modelo de visas y residencias bastante limitado para quienes desean radicarse aquí para desarrollar negocios o invertir.

Por último, otro gran diferenciador de estos países es la facilidad de hacer negocios, pues los mejores puntuados han logrado reducir la tramitología para iniciar un emprendimiento a menos de tres días con costos bajos y trámites accesibles.

La transformación digital se está moviendo en el mundo a un ritmo acelerado, el reporte incluso indica que en los siguientes diez años veremos más valor generado que en los últimos cien años, la gran pregunta que debe hacerse Costa Rica es si está dispuesta a implementar los cambios necesarios para recuperar el tiempo perdido y ubicarse en las primeras posiciones de la competitividad digital.