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Los sistemas de información durante los últimos años han sido los protagonistas en el desarrollo de herramientas que le permitan a las instituciones públicas y privadas obtener grandes ventajas competitivas al incorporar la tecnología para desarrollarse en diversas áreas.

La tecnología se considera un instrumento que busca mejorar la eficiencia en los procesos, buscando convertir antiguas técnicas, en recursos innovadores que les permita a los comercios abrirse hacia nuevos mercados.

Desde hace varios años las empresas utilizan la tecnología para dar a conocer los bienes y servicios que brindan, ofrecer una comunicación fluida y directa entre empresa y usuario, permitiendo segmentar el mercado meta y conocer sus gustos y preferencias, además de realizar campañas de mercadeo utilizando las redes sociales, logrando reconocimiento de marca a bajo costo.

Con la implementación de la tecnología dentro de las estrategias de las instituciones públicas y privadas, lo que se pretende es obtener claras ventajas sobre los competidores, en el caso de las empresas privadas y en el caso del sector público lo que se busca es un acercamiento con los ciudadanos y una mayor transparencia dentro de la gestión pública.

Con la emergencia sanitaria que se vive a nivel mundial, el uso de la tecnología se ha convertido en obligatorio, para lograr sostenerse en el mercado; muchos de los pequeños emprendedores sobre la marcha han tenido que reinventarse sobre la manera en la ofrecen sus bienes y servicios.

Por su parte las instituciones del Gobierno han debido agilizar los procedimientos para implementar el teletrabajo en tiempo récord, con el claro objetivo de proteger a la población de alto riesgo y disminuir los contagios, al mismo tiempo que los funcionarios realizan sus funciones en la seguridad de sus hogares.

La educación pública como un bien privado que brinda el Estado, debió alinearse rápidamente al uso de las tecnologías mediante reuniones virtuales para impartir las clases, con todas las dificultades y a su vez mostrando la otra cara de la moneda, dejando en evidencia la brecha de pobreza que existe en la población, quedando rezagados los más vulnerables.

Los servicios médicos se han debido aprovisionar de equipo, suministros, capital humano adicional, para poder hacerle frente a la lucha contra la enfermedad, invirtiendo millones de colones, con todo y el déficit presupuestario de la Caja Costarricense del Seguro Social.

La ciudadanía en general todos los días se mantiene a la expectativa de los resultados de nuevos contagios, así como las nuevas medidas que se implementarán para evitar una mayor propagación del virus, esto por medios diferentes medios digitales con los que cuenta la mayoría de la población.

La tecnología también ha permitido continuar con la recolección de impuestos que permitirían al Estado obtener ingresos que le permitan mitigar los gastos imprevistos en los que se han debido incurrir, para atender la emergencia.

En el campo de la investigación y desarrollo y siempre en el tema de la atención de la emergencia, la evolución de la tecnología ha permitido avances en el campo de la medicina, permitiendo elaborar en el Instituto Clodomiro Picado en la Universidad de Costa Rica un suero que ayudaría a combatir la COVID-19.

Las facilidades anteriormente mencionadas las obtenemos gracias al uso de los sistemas de información que durante la emergencia han sido claves para lograr una mejor comunicación de las entidades del gobierno con la población, así como la continuidad de servicios en las diferentes instituciones y en el sector educativo.

Sin duda alguna el país ha sido golpeado severamente por el virus, todos los sectores han resultado afectados y la economía no es la excepción, sin embargo, las fortalezas con las que cuenta el país en materia digital han permitido la continuidad a media marcha de sectores que, sin la implementación de la tecnología, hubiesen cerrado sus puertas para nunca volver abrirlas.