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Todos los costarricenses debemos programar nuestra mente para lograr que nuestro país se mantenga como un referente mundial en eco-turismo, energías limpias, sostenibilidad, y lograr una matriz energética 100% renovable en el futuro próximo. Cuando se habla de matriz energética, no solamente nos referimos a los logros de nuestra matriz eléctrica, y en donde Costa Rica es referente mundial, sino que igual debemos impulsar que el transporte migre de manera exponencial hacia movilidad 100% eléctrica.

Un ejemplo a destacar sobre los logros de nuestro país es la rapidez y visión con que se votó a favor en el año 2018 la Ley 9518 “Incentivos y promoción para el transporte eléctrico” donde se crean incentivos, como la exoneración de impuestos para importación de vehículos eléctricos, exoneración de repuestos e implementación de centros de recarga por todo el país. A pesar de lo pequeño que es Costa Rica, y gracias a incentivos como estos se ha logrado que nuestro país esté entre los líderes per cápita en el uso de movilidad eléctrica de Latinoamérica.

Resulta contradictorio y en algunos casos hasta penoso que cualquier institución pública intente regular con exceso de trámites complicados, mostrando apatía y frenando el impulso de todos los costarricenses por lograr las metas de sostenibilidad planteadas anteriormente.

Para incentivar el uso de energías limpias de una manera acelerada y continuar siendo referentes mundiales es imperativo que el Poder Ejecutivo y Legislativo dialoguen de una manera adecuada para lograr la aprobación del proyecto de ley 22.009 “Ley para la Promoción y Regulación de los Recursos Energéticos Distribuidos a partir de Fuentes Renovables”,  ya que los usuarios de energía de este país necesitan que se creen las condiciones para utilizar fuentes renovables como la solar fotovoltaica y eólica, para generar su propia energía de una manera acelerada. En tiempos de pandemia y donde la demanda eléctrica del país ha bajado enormemente, es muy posible que las tarifas eléctricas sigan en aumento, lo cual dificulta la operatividad económica de todos los hogares, el sector comercial y el público.

Para que un abonado genere su propia energía con paneles solares y logre mayor eficiencia energética en la industria donde trabaja es indispensable que contemos con normativa pública que promueva en un 100% el uso de estas tecnologías, tal y como sucedió con la Ley 9518 de transporte público donde se logró la exoneración de impuestos, por ejemplo.

Las baterías de ciclo profundo, una tecnología que es parte fundamental en las metas de descarbonización que estamos discutiendo, al igual que los convertidores, estructuras de montaje de los paneles solares y todo accesorio relacionado con la implementación de energías limpias contaba hasta hace poco con exoneración de impuestos de importación. Sin embargo, en marzo del 2019, el Ministerio de Ambiente y Energía MINAE cambió las normativas de las exoneraciones de impuestos de estas tecnologías, y frenó el impulso del uso de almacenamiento con baterías, por nombrar un caso, en el uso de energías limpias.

Es necesario promover el uso de almacenamiento con baterías y meter el acelerador para que estas tecnologías se introduzcan en una matriz energética 100% renovable. La tendencia a nivel mundial es que las baterías sean parte integral en la modernización de las redes eléctricas inteligentes, en el crecimiento de las micro redes y hasta inclusive ser parte de los servicios ofrecidos por las empresas eléctricas en generación, transmisión y distribución. Esto no va a ser posible si los impuestos de muchas de estas tecnologías son mayores al 43% sobre su valor de importación. Este es un ejemplo, donde la política pública no se puede desviar y contradecir la fama que Costa Rica ha adquirido mundialmente en temas de carbono neutralidad, por lo que requerimos meter el acelerador a las exoneraciones y lograr bajar los costos a los consumidores.

Es responsabilidad de todos los costarricenses mantener intacta la reputación de nuestro país en temas relacionados a nuestra matriz energética y a los grandes avances en el uso de generación distribuida y vehículos eléctricos, por lo que es incomprensible que cualquier ciudadano se desvíe de este gran logro. Todos los sectores involucrados deben estar comprometidos para que el crecimiento inevitable de los recursos distribuidos se logre con una normativa ordenada pero que siempre sea beneficiosa para los consumidores, con una red pública estable y acorde a las metas de descarbonización de nuestro país.