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Los psicólogos somos uno de los gremios profesionales con mayor desempleo, no porque no haya necesidad de nuestros servicios porque la hay, hay colegas que trabajan en las clínicas de salud públicas que deben priorizar la atención a niños o adultos mayores porque no dan abasto, dejando a un importante número de personas sin la atención psicológica.

Día a día uno ve como hay personas que están necesitadas de la ayuda psicológica pero no pueden pagar lo que el Colegio de Profesionales en Psicología nos exige cobrar como tarifa, la cual se aleja bastante de la realidad de ingreso promedio costarricense, ya que el monto es superior a lo que el promedio de ingresos tico puede acceder. ¿Qué resulta de todo esto? Que la gran mayoría de personas costarricenses no pueden acceder a servicios en psicología, ni en la atención pública, ni en la privada.

Sin embargo, a pesar de la gran necesidad de atención psicológica, nuestras autoridades de salud (Ministerio de Salud y CCSS) además de no valorarnos profesionales de la salud mental, dejan de manera irresponsable que otros profesionales hagan psicodiagnósticos y psicoterapia. Un psicólogo se preparó durante toda su carrera en los aspectos de la salud mental, en cambio otras profesiones sólo llevaron unos cursos sobre el asunto y ya se dan la atribución de dar psicoterapia, les advierto que en algunos casos como en la evaluación del riesgo suicida o evaluar la vulnerabilidad de una persona en caso de violencia intrafamiliar, o una persona que ha sufrido abuso sexual, son situaciones delicadas, puede terminar en muerte o afectación crónica de personas, es un asunto tan delicado como poner una vía intravenosa por un profesional no capacitado para ello. Quiero manifestar esto ante la opinión pública ya que el Ministerio de Salud como ente regulador, no ha cumplido su función responsablemente en materia de salud mental, al permitir esta intrusión profesional.

Ahora con la pandemia por COVID-19, la OMS advirtió que habría una afectación en la salud mental a una escala masiva por lo que instaba a las autoridades de salud prepararse. No cabe duda de que el Ministerio de Salud y la CCSS han manejado con éxito la atención médica, pero han sido irresponsables en el manejo de la salud mental. El Cenare emitió una lista larga de puestos en salud para atención de la emergencia, entre ellas había nutricionistas, pero ninguna de esas plazas era para profesionales en psicología, cuando la OMS fue muy clara en que debía haber psicólogos atendiendo la emergencia.

El 13 de mayo salió el ministro de Salud diciendo que “se gestionó” la atención psicológica por medio de la línea 911 y 1322 como estrategia de intervención psicológica de la emergencia en la población en general. Pues aclaro, pueblo de Costa Rica, que esa atención psicológica no fue gestionada por el ministerio, ni las autoridades en salud, fue gracias a que los colegas se organizaron y están dando esa atención voluntariamente. Y gracias a Dios que está ese servicio, porque es casi el único medio para recibir algo de atención psicológica a personas que se sienten afectados por la crisis.

Me parece que hacer una atención psicológica de la crisis a punta de voluntariado es abusivo por parte del Ministerio de Salud y la CCSS, porque hay casos en los que posiblemente se requiera una evaluación más profunda para valorar internamiento, procesos terapéuticos de más largo plazo, intervención directa en casos de personas en vulnerabilidad, personas con ideación suicida, etc., situaciones que a todas luces no se pueden intervenir por medio de una llamada telefónica. Y los colegas que ya trabajan en el sistema público no dan abasto.

Costarricenses, las autoridades en salud están jugando con su salud mental. Ya antes lo hacían, pues ahora en medio de esta crisis esa situación se visibiliza aún más. El voluntariado debería ser un complemento en la estrategia de atención en la crisis y no la única atención. La desvalorización social de la profesión de psicología no solamente es un lamentable hecho en Costa Rica. En España hicieron un llamado a los psicólogos para atender la emergencia, solamente que ellos si debían dar su trabajo voluntario mientras que los demás profesionales en salud si estaban debidamente contratados recibiendo un salario. Igual situación pasó en Colombia los psicólogos que trabajen gratis mientras que los demás profesionales reciben su sueldo, sólo que en este caso el Colegio de Profesionales en Psicología de Colombia si se opusieron a ese trato injusto y el gobierno tuvo que pagarles por la atención telefónica por medio de una cooperación internacional del gobierno de Canadá.

La invisibilización del psicólogo como profesional de la salud mental, sólo es una consecuencia del valor que le damos como sociedad a la salud mental y políticamente hablando, es evidencia de lo poco que le importa al Gobierno y a las autoridades, la salud mental del costarricense. Costarricenses, nosotros los psicólogos conscientes de esto estamos haciendo todos los esfuerzos necesarios para que las personas tengan acceso a la atención psicológica de manera oportuna, pero necesitamos de su ayuda, si usted no recibió la atención psicológica que requería en los servicios públicos de hágalo ver, denúncielo a la Contraloría de Servicios de su Centro de Salud, llame al Colegio de Psicólogos y denúncielo en la fiscalía para que se visibilice el problema, demándele al Estado una atención de calidad por los profesionales adecuados.