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Primero empecemos por un pequeño de repaso del tren en Tiquicia. Podemos decir que la necesidad fue lo que impulso la construcción del ferrocarril al Atlántico, ya que por allá de los 1800 un viaje en barco saliendo del Atlántico a Europa tardaba 6 semanas contra el medio año que tardaba saliendo de Puntarenas. Fue así como desde 1857 se inició con la idea, misma que se concretaría hasta 1890... como vemos lo de durar 30 años construyendo obra nos persigue desde siempre.

Volviendo a nuestro tiempo, en los 90 se cerró el tren, razones muchísimas, los que peinamos canas escuchamos las historias de que unos señores querían el monopolio de los tráilers, hasta ese tiempo muy pocos y se cerró. En fin, para ese tiempo ya contábamos con algo llamado Incofer, que tenía a su cargo las líneas de ferrocarril existentes. Dicho instituto se fundó en el año 85 y se cerró por decreto, siendo reabierto en el 98 de nuevo por decreto y empezando más que todo con la carga hacia el puerto en Limón. Luego en el año 2005 se reactiva el traslado de pasajeros, dando oportunidad a las nuevas generaciones de viajar en tren. Con el paso de los años se fueron habilitando rutas.

Ahora bien, ¿qué nos ocupa en este momento? El famoso tren eléctrico, o como se le conoce en algunos círculos y conversaciones: el tren de doña Claudia. Y aquí, es donde se abre la discusión, por un lado, están los que dicen que se ocupa, que la modernidad, que el atractivo ciudad, que la reactivación y dinamización de la economía alrededor del tren, que las paradas intermodales, palabra de moda en estos días. ¿Qué significa según el Gobierno? La construcción de diez paradas donde se podrá hacer cruce con los buses, o sea, te bajás del tren y agarrás bus para la casa o te bajás del bus y te subís al tren para el trabajo.

Hasta ahí, ninguna queja, todo muy lindo, bocetos en papel, modelos a escala, maquetas, presentaciones en power point y se vende sola la idea, la pomada canaria (pregúntele a su abuelito qué es, solos ellos saben explicarlo, pero dicen que es lo máximo).

En días recientes, sin embargo, se empezaron a escuchar quejas, pues llegó un señor súper estudiado que vive y trabaja en Escocia pero es nacido en esta bella tierra y como el hombre sabe de proyectos, de los estudios y cálculos que hay que hacer, se puso a revisar el proyecto. Es información pública y todos la podemos ver, lo que pasa es que no todos entendemos porque es bastante técnico el asunto y con muchas palabras de domingo, eso sin contar con que el famoso estudio de prefactibilidad es bastante extenso. Y pues resulta que el señor hizo algunas preguntas que hasta el momento no ha aparecido quién las conteste.

Aquí fue donde a Genaro lo botó la yegua, porque empiezan a salir las cosas que no están claras, como que dicen que nos vamos a ahorrar millones de horas en viaje, pero nadie sabe quién se las ahorra, si el que va en bus, el que va en carro, el que va a pie, o el que se va a subir al tren cuando se haga.

Para meter más sal en la herida, aparece el gerente del área técnica del Incofer en un debate en en Amelia Rueda, y dice que el estudio fue revisado por un grupo experto, que resulta ser gente de Mideplan, y aunque sabemos que para trabajar ahí, hay que tener estudio y saber bastante, ninguno ha hecho nunca un tren eléctrico, y son los mismos que revisan los proyectos de calles, y esos ya sabemos que solo se hacen cada 20 años cuando don Rodolfo vuelve al MOPT (sino me creen, ahí está la circunvalación).

Así que ahora empieza el estire y encoge, porque el famoso tren, que lo necesitamos sí, que sería muy bueno, también, pero cuesta nada más que 1500 millones de dólares y si ahorita con el COVID-19 no tenemos ni para seguir dando el Bono Proteger, ¿de donde vamos a sacar eso? Ah sí, de préstamos, y punto muy importante, el tren va en concesión, porque es caro construirlo y mantenerlo también. Y resulta que la tarifa proyectada que es de 600 colones, no alcanza para las utilidades de la empresa, por lo que el Gobierno tendría que dar un subsidio (poner la diferencia que no recoja la empresa en buen tico) y de nuevo la pregunta, ¿esa platica de adónde?

De tal manera mis queridos coterráneos, que ese es un resumen del tren, cada quien sacara cuentas si le parece bien o no, por lo menos, ya más aterrizado a palabras de los que caminamos y andamos en bus porque no nos alcanza para comprar carro.