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En un artículo publicado en la sección Teclado Abierto titulado “La elección de rectoría en la UNA y la filiación partidaria”, los autores Juan Gómez y Pablo Chaverri, identificados como académicos de la Universidad Nacional, cometen el grave error de olvidar los rigores de la ciencia (y de la seriedad) al hacer afirmaciones sin fundamento alguno en relación con el pensamiento político del Partido Unidad Social Cristiana.

Resulta curioso que los autores que exigen —supuestamente para formarse criterio— la identificación de la filiación partidaria, política e ideológica, de aquellos que aspiren a ocupar cargos en la rectoría de la UNA, para apreciar y para juzgar no conozcan los fundamentos de nuestro pensamiento político socialcristiano. En un congreso ideológico dedicado al profesor universitario socialcristiano José Joaquín Trejos Fernández, ex presidente de la República, actualizamos la Carta Social Cristiana a Costa Rica el 1 de octubre del 2016.

En él confirmamos que nuestro partido es una organización política que encuentra sus fuentes ideológicas y doctrinales en el Humanismo Cristiano como visión integral de la sociedad, que compartimos los principios de la doctrina socialcristiana que son: la Dignidad de la Persona Humana, el Bien Común, la Subsidiaridad y la Solidaridad, y que a partir de ellos establecimos el desarrollo sostenible como objetivo político integrador de nuestra acción política, para exigir el diseño y aprobación de políticas públicas —sociales, culturales, económicas y ambientales—, con el fin de crear las condiciones para el bienestar social y prosperidad económica de las personas, con visión de futuro, y sobre todo para que cada persona por su esfuerzo propio, particularmente nuestra juventud, aproveche las oportunidades crecientes y más amplias de realizarse como personas.

No resultan aceptables las afirmaciones sin fundamento alguno de los autores Gómez y Chaverri. Sólo por una ignorancia manifiesta se puede afirmar que “se apartan en demasía de sus orígenes …, socialcristianos, republicanos y humanistas, así como de la idea central de un Estado social de derecho robusto y promotor de la justicia social. De estos principios doctrinarios y fundacionales no queda prácticamente nada en dichos partidos, que se han alineado abiertamente al neoliberalismo y al capitalismo “salvaje”.

Lamentablemente los señores Gómez y Chaverri no conocen los fundamentos actualizados de nuestro pensamiento político, y sus afirmaciones hay que situarlas entre los extremos de la ignorancia o de la mala fe. Observemos las afirmaciones falsas y sin ningún fundamento que hacen sobre nuestra posición sobre las universidades;

“Esta mirada capitalista asume con desprecio a las universidades públicas, pues las considera un escollo, un vestigio del pasado o una inversión social que produce gastos y pérdidas, es decir, un desperdicio de recursos públicos …. Por lo anterior, estos partidos consideran que las universidades públicas no deberían ser financiadas por el Estado, pues en su ideología las universidades públicas deberían ser privatizadas…”

Tres parágrafos de la Carta Social a Costa Rica son más que suficientes para demostrar que los académicos Juan Gómez y Pablo Chaverri, no tienen la menor idea ni sustento de las afirmaciones que realizan:

138. (…) El Estado debe estimular la educación superior, en su amplia y rica variedad pública y privada, metropolitana y regional, universitaria tradicional, tecnológica, a distancia y de colegios universitarios, con carreras cortas o largas, académicas o de formación profesional. El Estado debe procurar que ningún joven que tenga condiciones para ello, se vea impedido de ingresar en instituciones de educación superior, o de dedicarse a la investigación científica, por carencia de medios materiales.

139. El Estado costarricense debe honrar su compromiso constitucional de colaborar en el sostenimiento de las instituciones de educación superior públicas y autónomas. Debe esforzarse para que ellas cuenten con todos los medios necesarios para realizar una labor excelente, acorde con la importancia de su misión y según estándares de calidad internacional. En particular, debe apoyarlas para que puedan realizar la labor de investigación eficaz, aplicada a los problemas y necesidades nacionales, porque sin investigación, no es posible tener universidades verdaderas.

Las universidades estatales deben convertirse en verdaderos semilleros de propuestas y soluciones a los problemas públicos. El Estado debe ejercer su responsabilidad de pedir la aplicación de mecanismos de racionalización del gasto, el avío financiero y el otorgamiento de subsidios que no cumplan con el principio de equidad.

140. El Estado costarricense debe estimular y aprovechar la investigación de las universidades, tanto tecnológica como la científica, la natural o social, y la humanística, a fin de enfrentar con la mayor lucidez posible, los desafíos de la nueva sociedad que se construye. Solo con el apoyo de nuestros científicos e intelectuales, los políticos podremos realizar la acción ilustrada que exige el reto de la sociedad planetaria fundada en el conocimiento (…).

Por la evidencia contundente que hemos aportado no es necesario extendernos más.

Concluimos con una recomendación respetuosa a los profesores Juan Gómez y Pablo Chaverri, identificados como académicos de la Universidad Nacional: los jóvenes estudiantes y profesores universitarios merecen reflexiones y debates serios y de calidad, bien fundamentados no sólo para administrar y dirigir la UNA si no también para aportar al desarrollo social, al crecimiento económico y a la sostenibilidad ambiental de nuestro país. Ustedes en nada enaltecen la academía situándose en el mundo dogmático y en afirmaciones sin sustento.