Adriana Paniagua Bonilla – Estudiante de la Licenciatura en Odontología

La impresión 3D se clasifica en un grupo de técnicas de producción por adición donde un objeto tridimensional es creado mediante la incorporación de capas sucesivas de algún tipo de material. Fue creada desde los años 80, pero no fue hasta el año 2000 que se empezó a utilizar en el campo de la medicina. En esos años solo se utilizaba para realizar implantes dentales y prótesis personales, pero recientemente los médicos descubrieron que la podían aplicar a otras áreas.

En la actualidad, podemos hacer referencia a la “bioimpresión”. Esta consiste en ser capaces de crear tejidos y órganos incluso con las células del paciente. De esta forma, se sintetizan los conocimientos de biología para la creación de biomateriales y la impresión 3D; su objetivo es crear prótesis que se completen con el cuerpo. Hoy en día es posible crear injertos de piel mediante el uso de la bioimpresión, eso hace que más médicos quieran invertir en la creación de nuevos tejidos, órganos, huesos y cartílagos.

Por otra parte, los investigadores estudian el campo de la bioimpresión y la medicina regenerativa para sustituir las prótesis actuales. Con la impresión 3D se pueden crear huesos artificiales que podrían hasta lograr curar el cáncer óseo. Los investigadores crearon una tinta imprimible que produce huesos sintéticos que pueden remediar fracturas complejas y desperfectos en el esqueleto de los niños. Los huesos 3D son totalmente flexibles y tan resistentes que pueden lograr regenerar el hueso dañado.

Otro aspecto importante de esta tecnología es en el caso de los órganos que deben servir para trasplantar órganos humanos. Se están utilizando células madre humanas a modo de una tinta biológica, la cual permite que el cuerpo los reconozca. Sin embargo, existe un problema que no se ha logrado remediar hasta la fecha: el órgano creado que se implanta en el paciente no cuenta con el tiempo suficiente para vascularizar en el organismo y muere. Los científicos del Instituto Wake Forest de Medicina Regenerativa han creado un sistema que funciona a través de un sistema de microcanales, esto les ha permitido conservar vivas las células, dando paso así a la formación rápida de los nervios y vasos sanguíneos que logran que el órgano implantado sobreviva y responda correctamente.

En conclusión, podemos decir que la contribución de las impresoras 3D en la medicina es muy prometedora. En el caso de la impresión de células madre el proceso será largo; no es muy aceptado debido a que conlleva destruir embriones y muchas personas se encuentran en contra de esto debido a su cultura, religión o hasta el mismo miedo. Aunque esta es una tecnología que debe superar varios obstáculos para ser desarrollada a la perfección, es necesaria para ayudar a las personas en el ámbito regenerativo y acabar con la escasez y listas de espera de órganos para trasplantes en el futuro. No importa por dónde lo veamos, la impresión 3D en la medicina tiene la misión de mejorar la calidad de vida de las personas, esto nos promete un mejor futuro en nuestra calidad de vida.

 

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