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Hoy quiero reflexionar en torno a una de las medidas que hemos adoptado para combatir la enfermedad COVID-19, y que ha sido muy efectiva para tener los resultados positivos que hoy vemos en materia de salud; me refiero al llamado a quedarnos en casa.

Esta medida conlleva un distanciamiento social o físico al que debemos prestarle cuidado por el impacto que podría tener en nuestros niños, niñas y adolescentes, si no se toman además otras medidas que mitiguen eventuales repercusiones. Su incidencia es distinta y podría incrementarse, ante la confluencia de factores asociados, como la edad, el género, las condiciones de salud o de discapacidad, la situación económica y social donde se desarrollan, y que podría influir de forma distinta en la convivencia en el hogar.

Nadie estaba preparado para esto, en un abrir y cerrar de ojos, lo que era cotidiano y rutinario para ellos y ellas, dejó de serlo, salir a la esquina a hablar con un amigo, ir a la escuela o al colegio, jugar en el parque de la esquina, ir a la plaza de futbol o al salón comunal; asistir al comedor escolar o al centro de cuido, reunirse con pares o ir a una fiesta de cumpleaños, todo se ha visto pospuesto y desplazado por periodos extensos en casa. Esto nos ha obligado a replantearnos nuevas formas de comunicación y convivencia, dándole prioridad a medios virtuales.

Otra condicionante, es que se comparte el espacio físico, durante todo el día con más personas que antes estaban trabajando o estudiando; y sin que se cuente con las condiciones físicas, materiales para una adecuada y extendida convivencia. En cualquier ambiente, pero en este en particular, si no adoptamos otras medidas, pueden ser lugares con condiciones que potencien accidentes, situaciones de negligencia, maltrato, abuso o cualquier otra manifestación de violencia.

A este distanciamiento o aislamiento se asocian otras variables que pueden aumentar las situaciones de riesgo, hay que tomar en cuenta que en muchos hogares las personas adultas están tele-trabajando, desempleadas o sin ingresos; que, además de preocuparse por las situaciones de salud generadas por la pandemia, lo están por el alimento de sus hijos e hijas y cómo cubrir esas otras obligaciones, esto aumenta el estrés, la ansiedad, la depresión, el miedo y otros sentimientos, que si no son canalizados apropiadamente exponen a riesgos a las personas menores de edad.

Como parte de las medidas, les hemos pedido a los más pequeños que elaboren un horario, una rutina para la semana, que incluya distintas actividades lúdicas, deportivas y familiares, que se adapten el espacio con el que cuentan y que sean creativos. Para las y los adolescentes, este tiempo de aislamiento es más difícil de sobrellevar; deben contar con momentos del día donde puedan estar solos, sentirse independientes y libres de expresar sus emociones y la forma de gestionarlas; conversar con ellos y explicarles que el estrés y la ansiedad obedecen a respuestas normales y sanas ante la situación que se atraviesa.

Los niños y niñas se tranquilizan cuando las personas adultas aceptamos esas emociones; aunque también hay que recordarles que a veces uno necesita hacer una pausa y dejar de darle vuelta a esos pensamientos y buscar otra distracción, escuchar música, leer una revista o un libro, hablar con una amiga por teléfono, crear algo con material desechable, inventar una historia, dibujar, pintar, hacer una receta, acomodar el cuarto, pueden ser opciones. También es muy necesario hacer horarios para usar los aparatos de uso común, por ejemplo, el televisor u otro equipo tecnológico, un instrumento musical o un espacio en la casa, de manera que aprendan a compartir y eviten discusiones innecesarias. El estar solos por mucho tiempo o expuestos a las redes sociales y al Internet sin supervisión, es un grave riesgo que debemos mitigar, hay muchas personas con malas intenciones aprovechando esta nueva coyuntura.

Ante esta nueva realidad, estamos llamados a dar respuestas diferenciadas, considerando las particularidades y condiciones diversas. Tarea que compartimos todas y todos. Medidas en los ámbitos de la salud, lo económico y social se vienen adoptando; pero que, ante este escenario distinto, nos obliga a reinventarnos, a innovar para implementar nuevas estrategias que brinden respuestas integrales a los niños y sus familias y que garanticen todos sus derechos.

Desde el PANI y con el apoyo de otras instituciones, organismos internacionales y organizaciones no gubernamentales, se han lanzado campañas informativas y divulgado materiales a través de la página web con actividades para realizar en casa. Se editó con el MEP el manual de primeros auxilios psicológicos y se ha realizado un llamado para que los padres, madres y personas cuidadoras tomen todas las medidas de seguridad, que eviten accidentes y situaciones de violencia en el hogar, así como a la sociedad en general, para que denuncie situaciones que pongan en riesgo a esta población.

Habilitamos recientemente una nueva línea de mensajería por WhatsApp (8989-1147)  para la consulta, comunicación y denuncia de adolescentes. Esta semana se inauguran en las regiones de Alajuela y Brunca las Unidades de Respuesta Inmediata (URAIS) que estarán atendiendo las emergencias las 24 horas del día, todos los días de la semana. Las medidas de prevención son urgentes, estamos trabajando en otras modalidades que se adapten a la nueva realidad.

Los 95 centros Infantiles de Desarrollo y Atención Integral (CIDAIS) subvencionados por el PANI, siguen brindando servicio de cuido para quienes que lo han requerido. También se han variado los servicios para mantener la alimentación, sea comida servida o dotación de diarios, medidas que también han adoptado las otras modalidades de la Red de Cuido. Estamos reforzando los programas de Hogares Solidarios y Adolescentes Madres y los proyectos de base comunitaria para apoyar a más familias en estos tiempos de crisis a través de las regionales y los subsistemas locales.

El Consejo Nacional de Niñez y Adolescencia, compuesto por 17 instituciones del Estado, 5 organizaciones que trabajan en la atención, prevención, protección y defensa, que forma parte del Sistema Nacional de Protección Integral, está sesionando extraordinariamente para verificar las acciones que se están implementando, así como para adoptar todas aquellas que sean necesarias ante la pandemia. Emitió además un manifiesto, exhortando al Estado a garantizar, que, en todas las medidas administrativas, presupuestarias y de cualquier otra índole, que se adopten ante esta emergencia, se tome en cuenta el principio del Interés Superior del Niño.

Hago un llamado a estar vigilantes y denunciar ante cualquier abuso físico, emocional o sexual, maltrato, negligencia, castigo físico, relaciones impropias, las niñas y adolescentes están más expuestas a estas graves manifestaciones de violencia, que dejan imborrables secuelas. Evitémoslas, prevengamos, y actuemos. Procuremos una sana convivencia en tiempos de distanciamiento físico.