Este artículo representa el criterio de quien lo firma. Los artículos de opinión publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de este medio. Delfino.CR es un medio independiente, abierto a la opinión de sus lectores. Si desea publicar en Teclado Abierto, consulte nuestra guía para averiguar cómo hacerlo.

La respuesta de Costa Rica a la pandemia por COVID-19 ha sido ejemplar, sin lugar a duda. La coordinación entre distintos sectores del gobierno y distintos sectores productivos/institucionales han ubicado a Costa Rica en una corta lista de países que han logrado contener al COVID-19. El gobierno ha tenido a su disposición una serie de instituciones históricas para dicha respuesta, entre estas la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS).

La CCSS ofrece un aseguramiento universal a toda la población costarricense. La atención primaria, brindada por medio de los EBAIS, para el año 2012 cubría un 94% de la población y el sistema de salud en general brinda beneficios abiertos, en el tanto se esté afiliado. Es decir, nuestro sistema de salud se fundó con el compromiso de cubrirnos a todas y todos y atendernos desde los padecimientos más leves hasta aquellos que requieren de intervenciones complejas y costosas. En otros países de América Latina, existen serias deficiencias en la atención primaria de la salud, e importantes condicionamientos y limitaciones en la cobertura y en los beneficios que ofrecen sus sistemas de salud.

Con esto dicho, en un momento que nos expone la importancia de la CCSS para el bienestar de toda la población, proteger dicha institución debe ser una prioridad urgente. Las características anteriormente mencionadas, sí que son una excepción histórica de la cual estar orgullosas/os. En la inmediatez de la pandemia el gobierno ha hecho dos cosas:

  • Ha reconocido el valor de la CCSS y su importancia durante esta situación.
  • Ha demostrado nulo compromiso con resolver los problemas financieros de la CCSS.

En momentos donde fortalecer a la CCSS debe ser prioritario, el Ministro de Hacienda comunica que no se deben dedicar montos “desproporcionados” a la CCSS y que no se puede hacer nada para salvar a la CCSS de su crisis financiera. Por su parte el presidente no ha brindado claridad sobre el futuro de la CCSS, más allá de dar declaraciones genéricas y prometer que el trabajo en equipo lo puede todo.

“Solo críticas y nada de propuestas”

Les propongo una forma de pensar acerca de la realidad nacional y de la CCSS. Este gobierno resulta ser el gobierno de lo inevitable, donde las cosas que se hacen se fundamentan en que no existen alternativas. En este sentido, la reforma fiscal y su configuración de recaudación y redistribución era la única alternativa. Por su parte, la crisis de la CCSS se profundiza dado que “no se puede hacer nada”. Este es el gobierno del “¡Diay sí, es lo que hay!”.

Ante esto, he visto cómo algunos simpatizantes del PAC se han vuelto sumamente críticos con su partido y con el gobierno, algunos considerando que el partido cambió sus ideales socialdemócratas por el ideario económico del PUSC. Por otro lado, existen los que, a capa y espada, creen que este es el camino de vuelta a la segunda república y eso me resulta una realidad desagradablemente peligrosa.

Mencionada la Segunda República, que es consecuencia de una verdadera colaboración entre ideales políticas y líderes de tendencias muy distintas, les propongo la siguiente reflexión:

Costa Rica, pobre y pequeña logró desmarcarse de las tendencias regionales y geopolíticas para crear sistemas de educación y salud pública históricos. Costa Rica, latinoamericana, logro construir una democracia en un contexto de dictaduras y guerra civil. Costa Rica, periférica, le ofreció garantías sociales a su pueblo sin precedentes.

¿Verdaderamente no se puede hacer nada por la CCSS?