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Los tiempos demandan altura y responsabilidad desde el Primer Poder de la República. Con esa convicción y bajo el liderazgo del compañero diputado Eduardo Cruickshank Smith como presidente, nos disponemos en el nuevo directorio a continuar atendiendo la emergencia sanitaria que el mundo y nuestro país enfrenta.

Desde mayo de 2018, he mantenido una relación cordial con todas las fracciones políticas. Mi visión siempre fue que llegaría al Congreso a trabajar y no a pelear, por ello, al día de hoy, las distintas bancadas han creído en mi nombre para apoyar en la dirección de la Asamblea Legislativa.

Ante esto, mi bandera en las funciones que me corresponda asumir en el directorio siempre será liderada por la intención de generar gobernabilidad y consensos, como lo he hecho hasta ahora. No me verán nunca obstruyendo ni generando conflicto, por el contrario, me verán facilitando que todos sean partícipes de la construcción de una agenda que responda a las necesidades actuales del país.

Dicho esto, resulta fundamental poner sobre la mesa algunos temas que, si antes eran importantes, hoy lo son más: el principal debe ser la reactivación de la economía mediante la promoción de la infraestructura y obra pública, por lo que la discusión y aprobación del empréstito para el tren eléctrico es imperativa y urgente, necesitamos aprobar el proyecto para establecer el tope a las tasas de interés de usura como una forma de generar justicia en el acceso al crédito, analizar iniciativas que busquen reducir el gasto público como la manera más potable de lograr la estabilidad de las finanzas públicas, dialogar sobre una agenda que reduzca el costo de producción y operativo e incluso la carga impositiva del sector turístico del país para apoyar a este grupo de la economía y por supuesto promover la empleabilidad.

Ciertamente necesitamos establecer una discusión de altura sobre la fusión de instituciones públicas en aras de mejorar la eficiencia del Estado, pero también en bajar, de manera permanente, el precio de los combustibles, reducir el precio de los medicamentos con una ley justa y adecuada, aprobar el proyecto de educación financiera en las aulas y analizar el fortalecimiento de la Caja Costarricense del Seguro Social mediante el diálogo con el Poder Ejecutivo y sectores civiles.

De igual manera, vamos a ser facilitadores del diálogo para iniciativas de ley que busquen respetar el ejercicio pleno de los derechos de las personas, como por ejemplo el de laicidad estatal, protección de las personas adultas mayores, población infantil y mujeres en situación de pobreza.

A nivel administrativo, buscaremos mejorar la eficiencia de la Asamblea Legislativa para que continúe respondiendo de manera efectiva a las necesidades que demanda el pueblo costarricense.

La gobernabilidad se logra facilitando el consenso. Por ello, de manera contundente le digo a mi fracción, que les garantizo que tendrán aquí una diputada que los apoye y que se regirá siempre por los principios socialcristianos, pero siempre con la apertura de que escucharé y dialogaré con distintos pensamientos políticos a los que incluso apoyaré cuando de iniciativas que beneficien a Costa Rica se trate.

A las demás fracciones políticas, tal y como lo he hecho desde mayo de 2018, continuaré con mi visión de conciliación y de diálogo, como los tiempos lo demandan en honor a nuestro país. Comenzaremos a trabajar.