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Con la llegada de la enfermedad COVID-19, la humanidad entera enfrenta la crisis más profunda que nuestra generación ha conocido. Sus consecuencias transformaron los entornos económicos, políticos y sociales de maneras que, todavía, no somos capaces de imaginar.

El golpe recibido fue brutal y hemos caído. Nuestras heridas, todavía abiertas, se transformarán, con el tiempo, en cicatrices profundas que nos marcarán para siempre, pero debemos mirar hacia adelante.

No es el momento para lamentarnos por nuestra caída. Es el momento para levantarnos, para aprovechar las oportunidades y para tomar en nuestras manos la responsabilidad por forjar un mejor futuro para nosotros y para las generaciones futuras.

“Nunca dejes que una buena crisis se desperdicie”, recomendó Winston Churchill mientras trabajaba, desde las Naciones Unidas, después de la Segunda Guerra Mundial.

La pregunta que debemos responder, siguiendo la recomendación de Churchill, es: ¿cómo no desperdiciar la crisis más grave que hemos enfrentado?

Estamos obligados a lidiar, de manera simultánea, —nos guste o no—con tres incertidumbres:

  1. Incertidumbre acerca del presente (descubrir qué tan fuerte nos golpeó el COVID-19).
  2. Incertidumbre acerca del futuro (definir dónde queremos ir).
  3. Incertidumbre acerca de cómo nos moveremos desde un presente incierto hacia un futuro incierto.

En 1935, Ortega y Gasset nos dejó escritas algunas pistas que nos pueden ayudar a comprender mejor la naturaleza de las tareas que debemos acometer:

  1. El individuo se hace a sí mismo: “En cada momento de mi vida se abren ante mí diversas posibilidades: puedo hacer esto o lo otro. Si hago esto, seré A en el instante próximo; si hago lo otro, seré B.”
  2. El individuo define su plan de vida y determina lo que va a ser: “Pero el hombre no sólo tiene que hacerse a sí mismo, sino que lo más grave que tiene que hacer es determinar lo que va a ser.”
  3. El individuo inventa sus posibilidades: “Invento proyectos de hacer y de ser en vista de las circunstancias… Se olvida demasiado que el hombre es imposible sin imaginación, sin la capacidad de inventarse una figura de vida, de “idear” el personaje que va a ser. El hombre es novelista de sí mismo, original o plagiario.”
  4. El individuo elige—ejerciendo su libertad—entre sus posibilidades: “Entre esas posibilidades tengo que elegir. Por lo tanto, soy libre. Pero entiéndase bien, soy por fuerza libre, lo soy quiera o no… Ser libre quiere decir carecer de identidad constitutiva, no estar adscrito a un ser determinado, poder ser otro del que era y no poder instalarse de una vez y para siempre en ningún ser determinado.”
  5. Las posibilidades del hombre para ser lo que quiera son infinitas: “El hombre es una entidad infinitamente plástica de la que se puede hacer lo que se quiera. Precisamente porque ella no es de por sí nada, sino mera potencia para ser “como usted quiera”.”

Desde hace varias semanas, la pandemia por COVID-19 nos ha obligado a reflexionar y a tomar decisiones, con base en la escasa información disponible, para determinar qué es lo que queremos ser—en adelante—en diversos ámbitos: en lo personal, en lo espiritual, en lo familiar y en los grupos de trabajo y amigos con los cuales nos relacionamos.

Por ejemplo, muchos de nosotros, en nuestros hogares, aprovechamos el tiempo de encierro para definir—con base en nuestras nuevas prioridades y preferencias—qué es lo que ya no nos sirve y podemos desechar, imaginar qué es lo que ahora queremos y hemos empezado a dedicar tiempo y esfuerzo a trabajar para conseguirlo.

Para este momento, deberíamos tener claro que, si nos trasladamos al ámbito nacional, los mecanismos que se utilicen en los distintos países para despejar sus incertidumbres, inventar sus posibilidades y elegir sus intervenciones determinarán, en buena medida, las oportunidades que estarán disponibles para sus ciudadanos.

Si los #TicosNoPrivilegiados no tomamos hoy la determinación de romper para siempre con esa maldita tradición de “esperar a que se despejen los nublados del día”, aceptaremos, como sociedad, continuar viviendo como esclavos de los #TicosConCorona y a merced de las decisiones que toman, “en representación del pueblo” y en nombre de un supuesto “bien común”, estos miembros de las élites políticas, empresariales, sindicales, académicas y sociales corruptas que, desde el nacimiento de la Segunda República hasta la fecha, se dedicaron a diseñar e implementar mecanismos para apropiarse de manera injusta, inmoral e inmerecida del fruto del trabajo de los demás—ya sea por medio de la perversión de las leyes para crear desigualdades entre los costarricenses, donde antes no existían, y legalizar el robo, como en el caso de pensiones de lujo y de abusos en remuneraciones y convenciones colectivas de empleados públicos, o por medio del intercambio de favores entre políticos y empresarios para ubicarse en puestos de toma de decisiones y obtener contratos para beneficio propio y de sus amigos—lo que se conoce como “capitalismo de amiguetes”, “capitalismo de cuates” o "crony capitalism", en inglés.

No podemos aceptar que nuestro futuro, el futuro de nuestros hijos y el futuro de nuestros nietos sea determinado por una “nueva realidad” que se puedan imaginar quienes en lugar de servirle al pueblo se dedican a servirse del pueblo, ya que esa “nueva realidad” puede ser un escenario todavía peor que el del perverso, oscuro y corrupto “Antiguo Régimen” del que han lucrado, por décadas, los #TicosConCorona, sus cónyuges y sus descendientes.

No podemos aceptar una “nueva realidad” que emane de un grupo planificadores centrales autodenominados salvadores del pueblo. No podemos aceptar una “nueva realidad” que salga de “grupos de expertos”, “grupos de notables” o “procesos de concertación” repletos de #TicosConCorona y representantes de grupos que defienden privilegios inmorales, inmerecidos e injustos en contra de los intereses de la inmensa mayoría de #TicosNoPrivilegiados.

No podemos aceptar procesos que se conduzcan de la misma manera que siempre: con negociaciones por debajo de la mesa y a espaldas del pueblo, aunque definan como su objetivo el construir un “nuevo pacto social”, porque ya la historia nos ha enseñado que los costos del ajuste caerán sobre las espaldas de los #TicosNoPrivilegiados y, de manera especial, de los costarricenses que menos tienen, mientras que los beneficios se repartirán entre los #TicosConCorona.

Quienes aspiramos a un mejor futuro—guiado por una libertad con propósito y responsabilidad—debemos unirnos para impulsar, como ciudadanos, desde la sociedad civil, una iniciativa abierta, participativa y transparente que permita aprovechar la inteligencia colectiva de los #TicosNoPrivilegiados—incorporando las mejores prácticas de procesos de liderazgo consciente, innovación abierta, diseño centrado en el ser humano, diseño especulativo y toma de decisiones con base en datos—para co-idear, co-diseñar y co-crear la posibilidad viable de un “Renacimiento” para Costa Rica, que represente una alternativa seria frente a las posibilidades preferidas por los #TicosConCorona de regresar al “Antiguo Régimen” o moverse, descaradamente, hacia una “Cleptocracia”.

Lo anterior nos permitirá, también, enfrentar otras amenazas que han surgido como consecuencia de la enorme concentración de poder en el Estado durante la emergencia del COVID-19, de la mano de preocupantes pérdidas de libertades individuales, económicas y políticas. Concretamente, las posibilidades de “Totalitarismo”, en sus diversos colores y sabores.

¿Qué podemos hacer para colaborar? IDEAS Labs—con base en su experiencia en el diseño e implementación exitosa de procesos de innovación abierta e inteligencia colectiva—junto con varias organizaciones y líderes que comparten su visión y objetivos, habilitará un espacio virtual al cual invitará a todos los #TicosNoPrivileviados a colaborar en un proceso para aportar sus ideas, conocimiento y talento con el objetivo de construir e implementar la posibilidad de “Renacimiento costarricense” (#RenacimientoCR).

El proceso de #RenacimientoCR se ejecutará en tres fases:

  1. Desatar el potencial creativo de los individuos – Se invitará a los #TicosNoPrivilegiados a identificar lo que ellos eliminarían de la realidad pre-COVID-19, incluyendo, por ejemplo, obstáculos regulatorios, gasto público innecesario, esquemas de compensación abusivos para empleados públicos, pensiones de lujo, otros mecanismos de corrupción legalizada y “capitalismo de amiguetes”.
  2. Imaginar el futuro – Se invitará a los #TicosNoPrivilegiados a pensar fuera de la caja, a soñar, a inventar y a co-idear cómo les gustaría que fuera el “nuevo normal” al final del año 2021, el escenario de “Renacimiento costarricense”.
  3. Impactar la vida de las personas – Tomando en consideración los insumos de las dos fases anteriores, se co-diseñará y co-creará, mediante una serie de talleres con expertos, mentores e incorporando datos para el diseño de soluciones, una “Hoja de Ruta” para movernos desde el presente hacia un futuro de “Renacimiento costarricense”. Posteriormente, se integrarán mesas de trabajo para avanzar hacia su inmediata implementación, en colaboración con distintos actores políticos, económicos y sociales, tanto nacionales como internacionales.

Lo que se propone podrá parecer a algunos imposible, pero no es otra cosa que una versión del Siglo XXI de lo que Rodrigo Facio estuvo dispuesto a soñar, a sus 20 años, en 1937, en su poema “Desbordamiento” (abajo), a co-diseñar co-crear, junto con quienes fundaron, en 1940, el Centro para Estudios de los Problemas Nacionales, del cual mi abuelo, Rafael Ángel Rojas Guevara, fue su primer presidente, y cuyas ideas y propuestas se implementaron desde el gobierno y diversas instituciones que perduran hasta nuestros días.

"Vivir es mirar hacia adelante

pensar, soñar, creer que hay mañana;

sentir deseo de crear,

y crear, fecundizando el alma.

Conocerse integralmente

las manos y la entraña:

la entraña del motor,

la mano, el arma,

pero solo pensándose y sabiéndose

realizarán una perfecta vida humana.

Hay vidas a montones que no viven

porque no sueñan nada:

nacen, crecen, comen y duermen,

pero el alma abandonada…"

Costarricenses, no podemos desperdiciar esta crisis. La COVID-19 abrió una ventana de oportunidad única e irrepetible para dar un paso al frente y reclamar nuestro derecho de participar en el diseño y construcción de una sociedad más libre, más consciente y más responsable.

"Siempre parece imposible, hasta que se hace", nos recordó Nelson Mandela.