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La crisis sanitaria y consecuente crisis económica provocada por la enfermedad COVID-19 está afectando las economías a nivel mundial y por ende las finanzas de las empresas, algo que los contables, economistas y administradores debemos enfrentar en forma diaria.

La Asociación Interamericana de Contabilidad, asociación que cuenta con más de un millón de contadores afiliados y con afiliación de 21 países recientemente mediante su comisión fiscal, a la cual tengo el honor de pertenecer, realizó un ejercicio de auto evaluación de las distintas medidas de corto plazo, tomadas por los gobiernos de diversos países de Latinoamérica, entre ellos Perú, Chile, Argentina, Uruguay, Costa Rica, República Dominica entre otros, en materia, fiscal, económica y laboral.

Llama la atención de este ciclo de conferencias que la gran mayoría de países han actuado rápidamente en atender la emergencia mediante medidas temporales en material fiscal y laboral, principalmente focalizadas al diferimiento de impuestos, reducción de impuestos a artículos médicos y el tratar de conservar en el corto plazo el empleo.

No obstante, poco o nada se habla de las agendas de planificación de políticas tendientes a la reactivación económica, aspectos que está siendo demandado con vehemencia por el sector empresarial.

En Uruguay por ejemplo, el colegio de contadores públicos está solicitando al Congreso se estudie una serie de medidas con el fin de colaborar en la reactivación económica, tales como que el IVA se realice bajo el principio del percibido, es decir cuando realmente el dinero es recibido por el empresario y no bajo el principio contable del devengo, el cual implica en algunos casos haber generado la factura con crédito y tener que enfrentar un pago de IVA sin necesariamente contar con el dinero.

No castigo a la deducibilidad de los intereses entre empresas vinculadas, con el propósito de incentivar la inyección de recursos en las empresas, eliminación del tope a las donaciones, reducción del 50% de la tasa impositiva del impuesto a las personas físicas, al menos por todo el año 2020, con el fin de aumentar el poder adquisitivo, eliminación automática de los pagos anticipos del impuesto a las utilidades.

La reactivación económica tiene que venir acompaña de medidas que no comprometan la situación fiscal del país, tales como la eliminación de gastos superfluos, reducción del aparato estatal en lo que no es esencial y un análisis detallado del tema de salarios del sector público con relación al sector privado que tienen amplias brechas, no para empobrecer a los funcionarios públicos sino para hacer una justa balanza de las retribuciones realizadas.

Ya en la región 7 países están hablando de una disminución temporal de los salarios de los empleados públicos, aspecto que en otras latitudes ya se adoptó, como en Nueva Zelanda.

Además, se debe considerar medidas de mediano plazo y largo plazo en Costa Rica, como la flexibilidad de jornadas, aspecto discutido por largo tiempo que, sin embargo, a la fecha sigue siendo un tema que no avanza, a pesar de que algunos sectores concentran sus actividades en ciertas horas del día, por ejemplo, los restaurantes, teatros y cines.

La agenda de reactivación económica además debería incluir facilidades crediticias con tasas de interés más razonables y tiempos más amplios, agilización de los tramites gubernamentales para apertura de nuevos negocios, aspecto que sigue siendo algo que todavía implica una gran cantidad de tiempo.

El gobierno anunció una agenda para reactivación económica basada principalmente en campañas publicitarias y reducción de tarifas, sin embargo más de 15 años de valorar proyectos  de turismo en el país, nos ha mostrado que el talón de Aquiles de estos proyectos son los altos costos de operación, tales como electricidad, cánones municipales, cargas sociales, entre otros, lo cual hace que las tarifas de muchos de estos negocios sean altos en relación a países cercanos a la región, por lo que parece un poco ilógico en pensar en tarifas reducidas sin que las mismas sean acompañadas de una reducción sistemática de los costos de operación, a pesar de que tenemos un producto de muy alta calidad, debemos considerar que vivimos un momento donde el turismo será más receloso de los costos de turistear.

Además, es pertinente que todos los sectores comprendan que la situación de la economía no es responsabilidad de un sector y nos guste o no todos vamos a tener que contribuir de forma solidaria a la reactivación económica.