Este artículo representa el criterio de quien lo firma. Los artículos de opinión publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de este medio. Delfino.CR es un medio independiente, abierto a la opinión de sus lectores. Si desea publicar en Teclado Abierto, consulte nuestra guía para averiguar cómo hacerlo.

La crisis mundial que desató la pandemia por COVID-19 paralizó el grueso de la aviación comercial y dejó un panorama incierto para millones de personas que perdieron su empleo o se encuentran a la expectativa de reincorporarse a sus labores.

Otro de los grandes afectados por la pandemia es el turismo, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) estima que la demanda de servicios podría contraerse hasta en un 25 por ciento si los cierres de fronteras se mantienen por un período de tres meses.

Con las recomendaciones de las autoridades de salud y la información oportuna a la ciudadanía como prioridad, también se pueden ir vislumbrando acciones que favorezcan el repunte económico a través de la simbiosis entre estos sectores.

En 2019, según los datos del Instituto Costarricense de Turismo (ICT), aterrizaron en el país cerca de dos millones y medio de turistas, de los cuales poco más de la mitad provenían de Estados Unidos y un 10 por ciento desde Canadá. Por esta razón, el acuerdo reciente entre el Departamento del Tesoro estadounidense y las principales aerolíneas de pasajeros de ese país para emitir ayuda por 25 mil millones de dólares, debe ser visto con esperanza por el transporte aéreo y el turismo nacional.

Dicho convenio representa que miles de empleados de la aviación comercial estadounidense podrán respirar tranquilos al menos hasta el 30 de septiembre, fecha en que las aerolíneas receptoras de esta ayuda podrían volver a suspender o despedir trabajadores de su nómina.

Air Canada, por su parte, adoptará el Subsidio de Emergencia para los Salarios de Canadá (CEWS) con el que se podrá mantener o devolver las nóminas a sus 36 mil empleados, que sufrieron una reducción salarial a causa de la pandemia del 15 de marzo al 6 de junio.

Aunque estas medidas no impacten directamente el empleo de costarricenses o garanticen la reactivación de operaciones hacia el país, podrían afectar de manera positiva al colectivo que según publicación de 2018, Beneficios Económicos del Transporte Aéreo en Costa Rica, de Oxford Economics, sustenta alrededor de 155 mil puestos de trabajo, entre empleos directos e indirectos en aerolíneas, aeropuertos, y comercios como hoteles, restaurantes y tiendas.

Cualquier respiro con el que cuenten las empresas que transportan a los turistas que ingresan al país, debería tener un efecto positivo en la economía del turismo local.

Esta hipótesis toma más fuerza al revisar el detalle de los números del ICT, donde se muestra que alrededor de nueve de cada 10 boletos aéreos para visitar Costa Rica, se adquieren exclusivamente para vacacionar, ya sea en playas como las del Parque Nacional Manuel Antonio o disfrutar las espectaculares vistas que ofrecen los volcanes Arenal o Poás, entre una extensa cantidad de atracciones que a lo largo de los años el país ha logrado consolidar.

Antes del escenario actual CEPAL estimaba que tras el pobre crecimiento regional en 2019 de solo 0,1 por ciento, 2020 vería un repunte y la tasa alcanzaría un 1,3 por ciento del PIB. “Hoy, una aproximación conservadora, con los datos que aún se van consolidando, nos dice que América Latina y el Caribe registrará para este año un crecimiento negativo de -1,8 por ciento con probables sesgos a la baja”, según pronosticó Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la organización.

Estas cifras, aunque no reconfortan, deben impulsar aún más el genio innovador costarricense para echar mano de los recursos con los cuales cuenta el país para generar confianza internacional: una institucionalidad pública capaz de liderar con éxito el control del virus, una industria e infraestructura turística acostumbrada a satisfacer a miles de visitantes que recorren el territorio nacional cada temporada, y una amplia red de transportistas aéreos que conecta al país con el mundo.

Por supuesto, aún quedarán áreas de mejora en infraestructura vial, seguridad y competitividad, que imponen un reto a un plazo mayor para el país, sin dejar de lado que este novel coronavirus amenaza quedarse en el planeta hasta que se consiga idear con la cura.  Sugerencias para Plan para la Reactivación de la IndustriaTurística

Costa Rica más que un destino turístico, representa para muchas personas alrededor del mundo, una garantía de bienestar, de felicidad, un país que algún día les gustaría visitar, o volver, la tierra del “Pura Vida”.

La institucionalidad costarricense, encabezada por la ministra de Turismo, María Amalia Revelo, realizan un Plan para la Reactivación de la Industria Turística, y como uno de los objetivos de dicho plan es precisamente apoyar la reactivación de las aerolíneas, apunto a continuación algunas sugerencias para recuperar las tasas de visitación, aunque sea de manera paulatina.

En primera instancia la ciudadanía y el sector productivo debe continuar apoyando decididamente la labor encomiable y las recomendaciones que realizan las autoridades para mantener a raya la cantidad de contagios.

Si es que aún no se está haciendo, se deben establecer contactos claros con los transportistas y las empresas que brindan servicios en turismo vacacional, como agencias de viajes y tour operadores en los mayores mercados meta del país; para informar con claridad las medidas que desde la institucionalidad y la ciudadanía se continúan para detener la pandemia y asegurar que no se den nuevos brotes.

Se deberá garantizar todo el respaldo posible para que una vez se flexibilicen las medidas de viajes y fronteras, las aerolíneas que retomen sus operaciones hacia y desde el país y los operadores turísticos cuenten con infraestructura y recursos necesarios para garantizar que en su experiencia de viaje a Costa Rica los visitantes noten y sean parte del distanciamiento social y la limpieza extrema.

Es una responsabilidad individual de cada organización y empresa, pero también es un trabajo en equipo de ambos sectores para evidenciar acciones concretas en aeropuertos, museos, hoteles, restaurantes, y tiendas de artesanías.

La divulgación de estos alcances es clave: los canales oficiales y los mensajes publicitarios en los que el país pueda invertir para reposicionarse como un destino preferido por los vacacionistas a nivel mundial, las redes sociales y mensajes que la ciudadanía pueda ayudar a compartir tendrán ahora un nuevo elemento, la salubridad que ofrece el sistema de vida costarricense.  Ante la nueva realidad que vive el mundo, ese no es un mensaje de poco peso.

No es difícil pronosticar que muchos turistas, aún disponiendo de los recursos, prefieran la prudencia de mantenerse en su kilómetro cuadrado antes de volver a realizar viajes internacionales. Es apenas comprensible con tanto dolor e incertidumbre. Sin embargo, del trabajo conjunto entre autoridades y operadores para garantizar con certeza que el país es igual o aún más seguro para la salud física y mental como sus lugares de origen, puede depender la recuperación de las cifras de viajeros que ingresan anualmente, la mayoría a través de vuelos comerciales.

Como lo expresó la ministra Revelo en carta abierta al sector: “Son tiempos difíciles, pero conozco a mi sector, sé que es resiliente, que está formado por hombres y mujeres que aman esta patria, y no me cabe la menor duda que, con la ayuda de todos, nos vamos a levantar más fuertes que antes de esta crisis que no tiene parangón”. Así sea.