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Probablemente, cuando YouTube y Facebook empezaron a incluir dentro de sus videos y contenidos pautas publicitarias, sin mucha molestia dejaste que el anuncio terminara, esperabas pacientemente a presionar el botón de “Omitir” o incluso te tomaste el tiempo para observar uno que al inicio te pareció simpático. Sin embargo, conforme seguías navegando en la web, aquel mismo anuncio surgía en todas partes o un mar de estos te inundaron la cabeza hasta cometer gula por información que paulatinamente han acabado con tu paciencia. Terminas “infoxicado”.

El término infoxicación según Peter Roetzel, se refiere al estado en el que un individuo se encuentra después de consumir información excesiva que le impide tomar una decisión óptima. Por otra parte, el consumidor puede experimentar repulsión, ansiedad, estrés, angustia entre otros padecimientos psicológicos que pueden perjudicar su salud.

Como seres humanos solidarios y empáticos, es menester el estar atentos a las indicaciones que las autoridades señalan para poder minimizar el impacto de la salud en todo el pueblo costarricense, y no está demás informarse sobre el estado de situación de la pandemia y la economía del país.

No obstante, al entrar en redes sociales es casi inevitable encontrar noticias (reales y falsas), rumores de posibles vacunas o remedios naturales, discusiones por las medidas del gobierno y el comportamiento de un sector de la población, narraciones conspiratorias, videos de centros de salud saturados, situaciones caóticas (pintadas con un especial toque apocalíptico) en otros países, los infaltables “memes” y por supuesto los mensajes tipo cadena con información falsa por WhatsApp.

Con todo lo anterior, no es de extrañar que la ansiedad y la angustia combinados con el confinamiento en nuestras casas, lleguen a afectar a una parte de la población o lo estén haciendo en este momento. También, podría ser la causa de que algunas personas estén bajando la guardia al sentir repulsión por el exceso de información a la que han sido expuestas (no es una justificación válida para hacerlo, simplemente puede ser una hipótesis).

Por nuestra salud y crecimiento personal debemos de cuidarnos también de esta infoxicación, o bien, “desinfoxicarnos”. Las medidas para el escudo contra el COVID-19 están más que claras (lastimosamente no para un sector negligente de la población) y los medios de comunicación estarán disponibles para consultar lo relevante sobre la pandemia, pero empecemos a filtrar información.

No perdamos gran parte de nuestro día en consumir contenido que más bien nos alarma en exceso, y en cambio, enfoquémonos en desarrollar habilidades que aumenten nuestro valor y nos harán crecer como personas y país (por medio de cursos en línea, por ejemplo). Comparta con sus seres queridos, sigua las recomendaciones para evitar el contagio y cuide a los más vulnerables. Asimismo, procure cuidar su salud mental alejándose de esa gran masa de información y evitando este mal sigiloso que puede quitarle algo irrecuperable: su tiempo.