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Avanzamos en la alerta roja de pandemia en Costa Rica y, al igual que en el resto del mundo, la información estadística es amplia. Podemos comparar país por país, obtener gráficos comparativos, tendencias lineales y logarítmicas, cantidad de contagiados, cantidad de recuperados, los lamentables fallecimientos y los incrementos diarios. Toda esta información vital para predecir comportamientos epidemiológicos y emprender acciones para disminuir afectaciones.

Por otro lado, tenemos la incertidumbre, no sabemos cuándo se dará el pico de contagios, no sabemos hasta cuando se levantarán las restricciones, muchos nos vemos sin la posibilidad de trabajar, a otros les recortan los salarios, otros son despedidos y en general nos encontramos en una turbulencia desconocida e inusual.

Sin embargo, el punto de quiebre se encuentra en la capacidad hospitalaria en cuidados intensivos.

Costa Rica cuenta con 140 camas de cuidados intensivos, 112 de las cuales se encuentran ocupadas por pacientes no relacionados con el Covid19. Contamos entonces, con 28 camas de cuidados intensivos para atender a pacientes graves producto del Covid19.

Los pacientes que requieren cuidados intensivos por contagio del Covid19 representan un 5% del total de contagiados a nivel mundial.

Al 6 de abril de 2020 en Costa Rica teníamos 14 pacientes en cuidados intensivos, esto representa el 3% de los 467 contagiados. A un mes de tener el Covid19 en nuestro país, solamente una persona en cuidados intensivos se ha recuperado. Ya para el día 8 de abril de 2020 el número de contagiados subió 502 en dos días tuvimos un incremento de 35 contagiados. En el caso de los pacientes en cuidados intensivos subió a 15 (un paciente más respecto al 6 de abril). Para esta misma fecha, tuvimos la dicha de que una persona fue dada de alta de cuidados intensivos.

Los picos de muertes en los países más afectados se disparan una vez que la capacidad para la atención en cuidados intensivos es sobre pasada. Lo anterior debido a que, pacientes graves no pueden recibir la atención debida por lo que sus posibilidades de sobrevivencia disminuyen drásticamente.

Importante aclarar que la capacidad para atender pacientes en cuidados intensivos representa una inversión altísima, tanto en equipos e instalaciones como en personal capacitado para el uso y monitoreo. Punto y aparte del tema de inversión, es que se han generado distorsiones de mercado y la complejidad mundial para poder acceder a este tipo de equipos se vuelve enorme. Teniendo esto claro, Costa Rica no está en capacidad a corto plazo para aumentar la cantidad de camas de cuidados intensivos, de aquí la relevancia de tener muy presente que de todos los datos que nos brindan a diario, el que representa nuestro punto de quiebre es el aumento de pacientes infectados. El objetivo es sumar 33 personas contagiadas en el mayor lapso posible, para que esto permita la recuperación de los pacientes de cuidados intensivos y por ende la disponibilidad de estos servicios para los nuevos casos graves.

Un dato erróneo que ha generado cierta conformidad y relajación en las medidas preventivas es el hecho de que recientemente se anunció la transformación del Centro Nacional de Rehabilitación en el Centro Especializado de Atención de Pacientes Covid19 (CEACO). Efectivamente se trata de una excelente iniciativa, sin embargo, debemos estar claros que estas instalaciones no cuentan con salas de cuidados intensivos, por lo que nuestro punto de quiebre se mantiene en 28 camas de cuidados intensivos para atender pacientes Covid19 graves.

La responsabilidad mía y suya es procurar disminuir la cantidad de contagios diarios, porque por cada 33 personas contagiadas tendremos una persona que requiera cuidados intensivos. Si sumamos 934 de contagiados; la capacidad de atención en cuidados intensivos se habrá superado, de ahí en adelante como sociedad le habremos fallado a los costarricenses que requieran de cuidados intensivos.