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Estando a las puertas de una nueva recesión económica cuyas dimensiones son difíciles de cuantificar, hay quienes se atreven a hablar de impuestos.

Al parecer, algunos colegas olvidaron la lección más básica de macroeconomía. En medio de una caída de la producción, el Estado debe hacer todo lo que esté a su alcance para sostener la producción, incluso rebajas y moratorias de impuestos.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) elaboraron sendos compilados de medidas adoptadas por los países para atenuar los efectos de la enfermedad COVID-19, en ningún país se está considerando un impuesto nuevo, muy al contrario, hay más gasto para rescatar familias y empresas, moratorias, amnistías, etc. Costa Rica es un país único y en esto parece que estamos saliéndonos de la tendencia mundial y lo que dicta la teoría y la experiencia, pero me temo que no para bien.

Las previsiones económicas no son nada halagüeñas, los Estados Unidos están rompiendo su barrera histórica de desempleo incluso desde la crisis de 1930, China está perdiendo más de 6 puntos porcentuales de producción, Europa tendrá la peor recesión de todas las potencias decreciendo casi 700 puntos base, y aquí algunos se atreven a sembrar incertidumbre en el ingreso de los pocos grupos que aún sostienen la débil demanda interna.

Parece que olvidan que luego de una crisis económica viene la social y ahí no hay ley ni orden que valga. Ya hay familias pasándola muy mal y pronto se sumarán más.

Más claro no lo pudo haber dejado Ángel Gurría, secretario general de la OCDE, cuando afirmó que vivimos tiempos de guerra y requerimos de un nivel de ambición similar al del Plan Marshall y la visión que impulsó el New Deal.

En este momento todos los esfuerzos, las ideas, la creatividad, deben centrarse en evitar que la pandemia se expanda, y que la economía se mantenga lo más activa posible. Pasado esto será momento para la reactivación económica, el progreso social y el saneamiento de las finanzas públicas.