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El detonante de la crisis social y económica que vivimos es sanitario. El principal remedio que tenemos para hacerle frente, es interrumpir la cadena de contagios. Ello requiere que la población sepa hoy que mañana tendrá servicios sociales, aunque hoy no pueda pagarlos, y que mañana tendrá un ingreso básico para atender necesidades básicas, principalmente de alimentos. Sin esa tranquilidad, el aislamiento social no se completará. Nos quedaremos con las consecuencias sociales y económicas negativas de haber congelado la economía rápidamente, y con lo peor de su prolongación.

Cada día que perdemos en fortalecer el aislamiento social, es un día en que agregamos personas contagiadas y aumentamos el riesgo de un colapso del sistema de salud. Ahora no parece, pero como ya lo ha dicho el ministro de Salud, en unas semanas llegaremos al pico de la emergencia.

Cada persona que siga recibiendo ingresos vale por mil

Mientras que la respuesta sanitaria ha ido un paso adelante, la respuesta social, económica y laboral, va varios pasos atrás. Comenzamos por el alivio fiscal a sectores que están previendo pérdidas en sus ganancias para el mes de abril, y no por los sectores que se han quedado sin nada ya desde el mes de marzo. Las medidas fiscales no se relacionaron con las laborales: por ejemplo, no se condicionó posponer renta a mantener empleos o jornadas. Cualquier esfuerzo por vincular estas medidas será útil en tanto cada empleo con salario que mantenemos vale oro. Cada salario es un respiro a la economía.

Pero siendo el día 17 de decretada la emergencia sanitaria, lo más urgente es contar lo antes posible con un ingreso básico garantizado durante 3 meses para toda la población (es decir, para toda la población menos la que ya lo tiene asegurado).

¿Qué buscar? 

En este momento no es “la crisis en general” sino la capacidad básica de compra (de alimentos y medicinas en particular), servicios básicos de electricidad, agua e internet lo que nos urge para:

  1. a) concretar el aislamiento,
    b) reducir la presión sobre el sistema de salud,
    c) acortar el período de congelamiento económico y
    d) por si no fuera poco, ¡salvar vidas!

¿Por qué debe ser amplio y no restringido?

Antes de la crisis contábamos con 1.7 millones de personas en condiciones de pobreza y 600 personas auto empleadas, muchas en condiciones de precariedad. Además, había en el país 300 mil personas desempleadas. La Cámara Costarricense de Restaurantes y Empresas Afines (Cacore) nos dice que hoy se suman ahora a la población sin ingresos básicos 100 mil personas despedidas de restaurantes.

Identificar una por una a las poblaciones vulnerables nos llevará a correr detrás de los acontecimientos: muchas personas que hasta ayer tenían su sostenibilidad económica resuelta, hoy no lo tienen más. Mañana habrá más personas en esa situación. Necesitamos partir de llegar a toda la población menos la que aún está en planilla. No podemos apostar a ir agregando poblaciones (madres solas, personas adultas mayores, personas desempleadas, personas auto empleadas por debajo de la línea de pobreza, ¡la lista es enorme!), pues a la vuelta de los meses nos daremos cuenta de que dejamos mucha gente por fuera.

Un alivio: el país tiene los sistemas de información para esta acción sin precedentes.

¿Cómo financiar un fondo solidario?

Este ingreso básico durante tres meses se puede financiar con impuestos temporarios a la actividad de grandes empresas que siguen adelante (como exportación de banano y piña e importación de alimentos); las 100 principales empresas/personas beneficiadas con la amnistía tributaria de 2019; grandes consorcios (como cadenas de supermercados); salarios altos en trabajos formales y seguros públicos y privados; deuda; crédito...

Lo importante es que hay opciones para financiar este escenario y, en cambio, no hay opciones ni “día después” a corto plazo si no financiamos, de manera solidaria, el aislamiento social y la alimentación de toda la población.

Garantizar un ingreso básico es posible

El costo es una inversión que podemos manejar y es de alta necesidad para la sobrevivencia y aislamiento social de esas personas y para la reactivación económica de las empresas y salud de toda la población. Criterios fiscales de “tiempos normales” lejos de ayudarnos, nos hundirán.

Desde la Universidad de Costa Rica estamos haciendo los cálculos para aportar a la concreción de esta prioridad nacional.