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Son tiempos difíciles para muchos, sí, hay preocupación en nuestros familiares y en nosotros mismos, estamos ante un gigantesco reto llamado SOLIDARIDAD. Uno de los valores que hemos dejado de un lado y nos escondimos dentro del narcisismo y egocentrismo.

Es increíble la cantidad de personas irresponsables que aún no acatan el llamado de las autoridades en permanecer dentro de nuestros hogares, con el fin de evitar el contagio y propagación de esta declarada pandemia “COVID-19”.

La ironía y a su vez, la inconformidad que mostramos ante esta situación. Cuántas veces expresamos y/o escuchamos las siguientes frases. “No tengo tiempo”; “Mae, qué pereza ir al brete /la U/el cole”; “Quiero descansar”; “Qué rico levantarse tarde; “Qué rico estar jugando play”; “Qué rico no hacer nada”. Pues, en tan solo el tiempo de almuerzo en el trabajo, basta para decir que las mencionan todos los días, sin embargo —y aquí viene la ironía junto la inconformidad— cuando gozamos de tal tiempo, volvemos a quejarnos con el “Qué aburrido estar en la choza”; “Ya estoy cansado de no hacer nada”; “Quiero irme de fiesta”; “No quiero recibir clases virtuales” entre otros.

Muchas veces somos felices y no logramos gozar de ese momento espectacular. Cuantas veces no fuimos felices de esa libertad con la que nos podemos levantar cada mañana a caminar, sacar a pasear la mascota, trotar, hacer ejercicio, ir a ver a los compas del (llámele como guste, brete, U, cole, etc.), irse los fines de semana a pegársela, mejenguiar, compartir socialmente; cuanta libertad que nos gustaría apreciar en este momento, pero que en el momento que la teníamos, pasábamos más pendientes y encerrados en nuestras redes sociales, antes que disfrutar de los que teníamos a nuestro al rededor, o bien, utilizábamos unas de las frases anteriores.

Pues ahora, que podemos tener la posibilidad de estar en la casa, es otro chance de felicidad, en que podemos gozar en familia (entiéndase por familia con quien sea que vivamos) o de nuestra soledad (si es que vivimos solos), qué sensación más deliciosa que levantarse en la mañana a la hora en que lo deseemos (cuando no hay que hacer teletrabajo), bañarnos a la hora en que queramos, hacer un poco de ejercicio dentro de nuestros hogares, bailar y desgalillarse en la ducha mientras nos bañamos con poco de música al fondo, disfrutar cada sorbo de café, desayunar con tranquilidad, experimentar en la cocina, leerse un libro, destapar una botellita de vino, jugar play, terminar algún proyecto pospuesto etc... cuánto no dábamos en esos días acelerados y agitados por parar, mandar todo a al carajo y tomarnos un respiro... ¡Cuánto!... pues ese respiro es ahora. Tomemos ese respiro con muchísimo gusto y pensemos en lo mucho que hemos dejado a un lado que nos estaba haciendo felices... y sí, también hablo de la felicidad que nos hace sentir al recibir un fuerte abrazo de una amiga, amigo, familiar o ser querido... la felicidad de toparse a un conocido en la calle y con un apretujón de manos y una sonrisa en el rostro, cuánta felicidad y no nos dábamos cuenta. Brindar y reír con las amigas y amigos.

Cuando todo esto termine, nunca olviden este momento, en el que ese afecto emotivo nos hizo falta, en el que nos dimos cuenta que la felicidad siempre está a nuestro al rededor, cerca de lo que y quienes nos rodean. Un abrazo de solidaridad, cuidemos a nuestros seres queridos.