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Entre ambos países existen tanto similitudes como diferencias en sus reacciones al coronavirus. De ambas podemos aprender para combatirlo. A Costa Rica le queda una pequeña ventaja, pero debe ser aprovechada ahora mismo y al máximo.

Los casos detectados en nuestro país, a hoy 26 de Marzo, son aún relativamente pocos, con cerca de 46 por millón de habitantes, y su crecimiento no es exponencial. Esto sugiere que la situación todavía no se sale de control. Alemania tampoco muestra un crecimiento exponencial claro, pero ya tiene 11,5 veces más casos por millón, con cerca de 526. El aumento de casos también inició lento, pero 6 semanas antes que Costa Rica. Esto explica parte de esa diferencia, además de posibles factores geográficos, culturales y demográficos.

Muy interesante es que, aunque Alemania tiene tantos casos, su número de muertes se mantiene aún bajo, con cerca de 3,2 por millón de habitantes. Esto a pesar de estar en un epicentro actual, Europa, y de haber tenido fronteras aéreas y terrestres abiertas con países muy golpeados: Francia tiene cerca de 25 muertes por millón, España 88 e Italia 137. La distancia y geografía pueden haber contribuido a un aumento inicial de casos lento, dando tiempo valioso para el factor principal: la preparación, y se prepararon:

  • Alemania desarrolló y distribuyó rápidamente la prueba de detección que recomienda la OMS (la misma que es usada en Costa Rica). Su estrategia incluye hacer muchas pruebas de manera descentralizada, es decir, en muchos laboratorios. También hacer un rastreo epidemiológico acorde, es decir, buscar a todo aquel que tuvo contacto con algún contagiado y mandarlo a cuarentena en casa, para evitar transmisión comunitaria. Alemania suma miles de casos por día y está casi a tope, pero la capacidad de pruebas aún aguanta y quedan laboratorios en reserva. Esto ha sido fundamental.
  • La capacidad de atender pacientes, ya de por sí muy grande, fue ampliada. Tanto así que se han podido recibir pacientes graves de Italia, y pronto también de Francia. Hay deseo de ayudar a los vecinos y también de aprender más y prepararse mejor para los casos que vienen.

Quienes hayan seguido el desarrollo en Costa Rica habrán notado que hay, a escala, similitudes importantes:

  • Costa Rica también se preparó, con una estrategia basada en la mejor ciencia epidemiológica, virológica y médica disponible. Por ejemplo, al igual que en Alemania, no se ha agotado aún la capacidad diaria de hacer pruebas y rastreos, y no hay todavía clara transmisión comunitaria. Además, quedan laboratorios hospitalarios y de la UCR que pueden sumarse.
  • La capacidad de los hospitales de la CCSS también se ha ido ampliando para cada nivel de gravedad de pacientes. El Centro Nacional de Rehabilitación (Cenare), que precisamente nació como respuesta a una epidemia de polio en 1954, fue además transformado en hospital exclusivo para COVID-19, un esfuerzo contra reloj admirable del Sector Salud y del ICE.

Siendo realistas, no tendremos a corto plazo la capacidad biomédica de Alemania, la más grande de la Unión Europea, lo que sí tenemos es un poquito más de tiempo. La entrada del virus a Costa Rica es reciente y las medidas de contención han sido en su mayoría atinadas. Esto nos da un estimado de dos semanas de ventaja sobre Alemania, que llegó a 46 casos por millón alrededor del 13 de Marzo. Es poco tiempo pero debemos intentarlo para no saturar el sistema de salud. ¿Vamos a poner a nuestros equipos médicos a decidir a quién dar cuidados intensivos y a quién dejar morir? Es una muerte asfixiante, sin poder siquiera despedirse de los seres queridos. Es una muerte lenta, asfixiante y sola.

Seguir las medidas ahora mismo, para evitar a toda costa un crecimiento exponencial, es más importante que una capacidad biomédica más grande, pero sin tiempo. Países europeos con capacidad superior están abrumados por la cantidad sorpresiva y súbita de pacientes. Incluso Alemania, con toda su capacidad, desearía tener dos semanas más, porque hubo titubeos al inicio y el embate ya amenaza con salirse de control. Pero esto solo puede funcionar si participamos todos.

Las autoridades vienen realizando una labor en su mayoría ejemplar, dadas las limitaciones de tiempo y recursos. Para muestra un botón. Costa Rica ya tiene medidas de higiene y distanciamiento corporal similares a Alemania, es decir con esas dos semanas de ventaja. Con el esfuerzo de todos, esto podría compensar por la capacidad biomédica menor. Bajo esa premisa, sigamos fortaleciendo la higiene, el distanciamiento y quedarnos en casa, y también la capacidad de pruebas, rastreo y atención a pacientes. Así no solo “aplanamos la curva”, también subimos el umbral bajo el cual la curva es manejable.

Poco a poco, ojalá a lo largo de muchos meses, iremos alcanzando una inmunidad colectiva. Esta se logra cuando la mayoría de la población desarrolla resistencia o cuando llegan las vacunas, posiblemente el año entrante. Pero la enorme importancia de las medidas actuales es poder lograr esto sin saturar los sistemas de salud. Podremos entonces llegar a una normalidad, ojalá mejorada, con más higiene, solidaridad y responsabilidad personal que antes de la crisis.

Cada costarricense debe contribuir para que el inmenso esfuerzo biomédico no sea en vano. Si nuestro sistema se salud es abrumado, no será por falta de medidas, será porque no las cumplimos. Nadie quiere morir asfixiado y solo, ni saber que un ser querido murió así. Nos toca entonces adoptar hoy mismo una disciplina “alemana” para seguir de manera minuciosa todas y cada una de las medidas del Ministerio de Salud. Estamos a tiempo, pero el cronómetro corre.