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Para Karla Córdoba, las organizaciones, instituciones e incluso los gobiernos, como los conocemos hoy, están obsoletos, no fueron diseñados para la época en que vivimos. Se nutren de sistemas cerrados, verticales, que limitan la creatividad, la innovación y la crítica constructiva, son sistemas que generan gente desconectada de su entorno social y ambiental.

Esta comunicadora, experta en Gestión del Desarrollo Comunitario y amante de los horizontes y oportunidades que brindan las nuevas tecnologías, fue la invitada en esta nueva edición de Próxima Frontera. Con ella hablamos sobre su visión de mundo y sobre las oportunidades que nos puede traer un cambio de paradigma sobre la forma en cómo vemos nuestro trabajo y la generación del dinero.

De acuerdo con Karla, a diferencia de lo que se nos ha hecho creer, la naturaleza del ser humano no es competitiva sino colaborativa, porque frente a un reto común, las personas muestran su solidaridad, cooperación y trabajan juntas, mostrando su verdadera esencia. Sin embargo; el trabajo, como lo entendemos hoy, nos hace competir y toda la estructura está concebida para esa competencia que es disfuncional y genera mucha inequidad y de este modelo se deriva la manera de entender y hacer riqueza en la actualidad.

Hoy, el dinero es entendido como deuda, como crédito y deuda. Desde luego, esto implica que alguien tiene que estar endeudado para que ese dinero exista. Ese alguien somos todos nosotros, las empresas, la gente, los gobiernos… las instituciones. Entonces todo el mundo tiene que estar endeudado para que el dinero siga funcionando”, explica Karla Córdoba.

Su respuesta a esta situación es la necesidad de “cambiar las estructuras y el esquema de valores y la comprensión de lo que es riqueza, para pasar a ser más multifactores, no solo tener dinero, sino tener salud, un ambiente sano, contar con una economía circular, tener gente más feliz que cumple sus objetivos… eso es riqueza”, señala.

Por esta razón, desde su innovadora empresa “Vagabundos satisfechos”, ella, junto a su esposo Ranulfo Paiva Sobrinho y un equipo de colaboradores que trabajan desde diferentes países de Latinoamérica en forma descentralizada, impulsan el Proyecto Cambiatus, una iniciativa que hace un replanteamiento del enfoque del dinero a partir de lo que técnicamente podría denominarse como Organizaciones Autónomas Descentralizadas (DAC’s, por sus siglas en inglés).

¿Cómo funciona esta visión? Karla lo explica de la siguiente manera: “para nosotros, el dinero es un acuerdo entre una comunidad, si no lo aceptamos no tiene valor. Tenemos que estar de acuerdo en que aquello es importante para que nos sirva de algo.... por decirlo de alguna manera, esto es como un trueque multilateral, yo te compro a vos con una moneda que nos inventamos y entonces creamos un mercado con base en nuestros valores, con base en lo que es importante para nosotros”.

Algunos ejemplos

El Proyecto Cambiatus tiene un primer piloto que lo realiza con pulperías en Costa Rica. “Hay como diez mil pulperías en el país, son negocios minoristas que representan el 50% de las transacciones de consumo de abarrotes, de esas diez mil, siete mil forman parte de una comunidad que se llama “Entre Redes”, una comunidad formada con la ayuda de Fundes Latinoamérica”, explica Karla.

Dada la importancia de las pulperías en el tejido social de las comunidades, Fundes buscaba brindarles herramientas y capacitación en gestión empresarial, dado que, en su amplia mayoría, afrontan limitaciones en conocimientos de finanzas, compras, inventarios o contabilidad, entre otros temas que afectan la sostenibilidad de sus pequeños negocios. Para poder ofrecer capacitación al amplio volumen de la comunidad de pulperos, Fundes recurrió al diseño de una aplicación móvil desde la cual los miembros de la red pudieran acceder a los contenidos de formación. Sin embargo, las dinámicas propias de sus micronegocios, limitaban el impacto de la iniciativa debido a la reducida constancia que sus destinatarios depositaban en la aplicacón.

Fue entonces que el proyecto Cambiatus le puso a la aplicación una capa más como incentivo. Se trató de una moneda digital que solo existe para los pulperos, la moneda se llama Puls y como resultado hoy existen entre 600 y 700 pulperías inscritas y se han creado más de unos 80 mil Puls que circulan entre los pulperos.

Karla explicó cómo funciona la moneda: “soy una pulpera, me inscribo a la aplicación, cada vez que completo un contenido educativo, gano 10 o 15 puls y esos puls van quedando en una cuenta, después puedo ir a la misma aplicación y puedo intercambiarlos por productos, en una primera etapa serán productos que Fundes ofrece para familiarizar a los pulperos con la herramienta, pero la idea es que poquito a poco puedan intercambiar entre ellos”.

Además, la entrevista profundizó, “Tenemos otra experiencia que está empezando en Brasil, en Río de Janeiro, se llama Muda, en portugués muda significa “cambiar”, esta es una red de artistas locales que promueven la colaboración entre la comunidad. Hicieron una feria el mes pasado, como forma de prueba, ellos definieron cómo la gente podía ganar Mudas haciendo ciertas acciones en la feria y esa moneda la podían intercambiar en otros puestos por bienes o servicios ofrecidos por la misma comunidad”.

Esto pone a funcionar a las tecnologías en favor de las personas, no en contra de ellas. No necesitamos un intermediario, alguien que haga las cosas por nosotros, lo hacemos directamente. Esa es la forma de pasar de una sociedad de competencia a una de colaboración”, explicó.

Para Karla Córdoba, la próxima frontera es avanzar estas herramientas para que las organizaciones puedan tomar las decisiones juntas, hoy tenemos herramientas que son incentivos para que la gente trabaje junta, pero ahora necesitamos las herramientas para que un grupo de gente, que no se conoce, pueda votar, decidir, hacer propuestas y cambiar cosas. “Estamos avanzando, ya estamos creando simuladores para que la gente pueda probar las ideas antes de ponerlas en práctica” señaló esta visionaria que con su empresa se ha propuesto no solo empoderar a las comunidades dándoles la posibilidad de generar valor para sí mismas, sino que también pone a disposición sus capacidades para regenerar la tierra desde una perspectiva ambiental en territorios aledaños al Amazonas. No se pierda la entrevista en Próxima Frontera.