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Ante los acontecimientos de los últimos días en relación al decreto N.º 41996-MP-MIDEPLAN, que crea la Unidad Presidencial de Análisis de Datos (UPAD) —al cual no me voy a referir ni por el fondo, ni por la forma— he podido ver a muchas personas preocupadas por la privacidad y la protección de sus datos personales. Pues, enhorabuena que por fin se abra un debate real, profundo y urgente sobre la privacidad en Costa Rica y su importancia dentro de nuestra tradición democrática. Se trata de un tema que debería ser de interés no solo de la comunidad del dato, sino de la ciudadanía y —sobre todo— de la Asamblea Legislativa que ha visto con “tanta preocupación” este asunto.

Varias bancadas legislativas, así como la Defensoría de los Habitantes hoy hablan de protección de datos ¡Bravo! Algo que no se veía desde el 2011 cuando se creó la Ley 8968 “Ley de Protección de la Persona frente al Tratamiento de sus Datos Personales” que a su vez crea la Agencia de Protección de Datos de los Habitantes (Prodhab).

En concreto: ¿Podemos pasar de una discusión superficial a una discusión real?

Por ahí alguien planteaba que es hora de aumentar la exigencia a la PRODHAB: falso. Es hora de exigir a nuestros legisladores reformar la Ley 8968 y darle la necesaria autonomía a la Prodhab ¿Por qué darle autonomía? Al ser este un órgano subordinado al Ministerio de Justicia y Paz no cuenta con independencia real. En un mundo que se mueve a partir de datos, cada vez los ciudadanos nos encontramos más expuestos y en este contexto es inminente darle su lugar a la institución competente y fortalecer todos los aspectos que le permitan desarrollar su mínima utilidad, cuestión que, con conocimiento de causa, hoy no es posible.

Esta semana fue la redacción de un decreto, pero ¿cuántos usos incorrectos se han dado desde hace años a nuestros datos? ¿Cuántos datos personales estamos regalando todos los días a través de nuestras redes sociales? Entonces sí, es hora de exigir una Agencia de Protección de Datos Personales para los costarricenses, que tenga medios y recursos para construir cultura. Hagamos pues lo propio con nuestros representantes en la Asamblea Legislativa, Poder Ejecutivo y desde la Sociedad Civil. La Agencia de Protección de Datos debe ser independiente, similar a la Defensoría de los Habitantes, pues la Prodhab nació para emitir criterios soberanos y ser vigilante de las buenas prácticas en materia de datos personales. Tan es así que, en los últimos años, los recursos de amparo relacionados a protección de datos personales son referidos por la Sala Constitucional a esta Agencia, para la respectiva emisión de criterio técnico.

Estamos cerca de cumplir 70 años desde aquel presagio del escritor británico George Orwell, quien ya anunciaba en su novela de ficción distópica “1984”, una sociedad donde se manipula la información y se practica la vigilancia masiva. Por tal razón los defensores del dato deberíamos ver con luces largas en medio de este aguacero, siendo que el interés colectivo es genuino, estoy segura de que podemos trabajar en conjunto por darle a la Agencia de Protección de Datos de los Habitantes su lugar en esta sociedad de fake news, “espionaje”, inteligencia artificial y big data.