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Poco antes de ser asesinados dos distinguidos ciudadanos hondureños, Julián Arístides González, denominado el “zar antidrogas” (8 de diciembre del 2009) y don Alfredo Landaverde, experto en narcotráfico (11 de diciembre, 2011), posterior al golpe de Estado en Honduras (28 de junio de 2009), Alfredo Landaverde denunció en varias oportunidades, en reuniones privadas con la clase política como en los medios con mayor audiencia, la existencia de redes mafiosas del narco tráfico. En muchas oportunidades los políticos le solicitaron datos duros. Finalmente, cuando se convenció que las amenazas hacia su persona podrían concretarse, develó algunos nombres y pistas de actores claves, tanto en el mundo político como empresarial. Esto lo llevó a ser asesinado, por miembros de la misma policía, al igual que al zar de antidrogas, por un alcalde encarcelado ahora en Nueva York, Alexander Ardón, en condescendencia con el hermano, Antonio Hernández, del actual presidente de Honduras, en espera de su pronta condena por tráfico calificado de drogas en Nueva York, Estados Unidos. Hasta la fecha, hay 22 narcotraficantes guardando prisión, hondureños, extraditados y juzgados, o en proceso, en Estados Unidos, en su gran mayoría miembros relevantes del partido en el poder.

Cuatro mil millones efectivos en lavados, otra mala noticia financiera.

Este lunes pasado, 10 de febrero de 2020, un artículo del controversial dirigente sindical, don Albino Vargas Barrantes, titulado ¿Es que acaso Costa Rica es una narco-economía?, con comentarios sobre lo que “…el actual Ministro de Hacienda, don Rodrigo Chaves Robles, acaba de hacer explotar una bomba política: 22 puntos porcentuales del Producto Interno Bruto (PIB), provienen del lavado de dinero, del dinero sucio que estaría pasando por el circuito financiero-económico del país, anualmente…” Esos 22 puntos luego fueron corregidos por el mismo ministro, frente a la Asamblea Nacional, asegurando que se trata de únicamente cuatro mil millones de dólares, es decir un tercio de lo antes afirmado o 7.3 puntos. Menos mal. Sin embargo, la pregunta general del señor Albino sigue siendo válida, la cual induce a creer que el asunto llega a las altas esferas de la estructura gobernante de Costa Rica:

¿Cuál es la naturaleza, la profundidad y el espesor de las conexiones político-gerenciales y tecnocrático-administrativas que se han venido conjuntando y conspirando para que tal cantidad de dinero esté circulando en el sistema bancario-financiero nacional, prácticamente de manera impune?, puesto que sí no hay correcciones estructurales, esa suma se multiplicará más pronto que tarde.

Se arriesga la vida

Según un buen amigo nuestro, este tema “es reconocido por economistas, pero difícilmente alguien escribirá con datos duros y demostraciones a no ser que tenga la actitud de arriesgar su vida” Tal comentario me hizo recordar que entre 2008 y 2011, era lo que se argumentaba en Honduras. El narco tráfico y sus actores, era un secreto a voces en diferentes poblados y clases sociales de ese país. La cobardía y alguna complicidad, hizo que el sistema de justicia y actores empresariales y políticos se mantuvieran en silencio, hasta que ya fue tarde para detener el flagelo que ahora tiene destruida totalmente la institucionalidad de ese país.

En Honduras no faltó un valiente que alzara la voz en salones y medios de poca cobertura, pero a la oligarquía no le convenía afectar algunos de sus miembros y su potencial lucro en el negocio sucio. Aquí, en nuestra Costa Rica, se escuchan voces hacia una población honrada, creyente en una sociedad limpia y honorable como lo ha sido históricamente en lo relativo a la región centroamericana.

El criminólogo Jonathan Flores Mata, el mismo lunes, ha publicado sus comentarios sobre lo confesado por el ministro de hacienda, don Rodrigo Chaves Robles, en “La Pluma CR”, bajo el titular ¿Narco-economía o Narco-política?

Antes, el 9 de diciembre último, en el mismo medio ha publicado otro artículo titulado “Costa Rica vs Narcotráfico ¿Se sigue el camino correcto?”

Simulaciones

Entre las cuestiones que plantea el señor Flores es ¿Cuáles políticos son los que han sido colocados en su posición gracias a los grandes señores, dueños del dinero sucio? Desde luego, la respuesta será un silencio sepulcral, puesto que estos “honorables señores” influyen en los principales medios e instituciones que manejan las investigaciones delincuenciales.

InSight Crime, una fundación dedicada al estudio de la principal amenaza de la seguridad nacional y ciudadana en Latinoamérica y el Caribe, con sede en Washington, DC, ha venido denunciando el tráfico ilegal en Costa Rica, desde hace varios años, como el narcotráfico, el tráfico sexual, el tráfico de órganos y la minería y la tala ilegales, así como en el tráfico de personas y el contrabando. En el país también se han descubierto operaciones de lavado de dinero altamente sofisticadas, incluyendo un perfil sobre nuestro país publicado el 23 de mayo del 2018. Otra de sus publicaciones se refiere a Los Mareco: un grupo que entra al radar de las autoridades recientemente debido a su relación con el narcotráfico desde Colombia hasta México y Estados Unidos. Asegura este medio internacional que analiza el crimen Se sabe que diversos grupos criminales transnacionales operan en Costa Rica, a menudo en colaboración con socios locales.

Así que por más que se trate de esconder los grandes negocios ilícitos, para el mundo externo, Costa Rica sigue siendo un importante centro para el blanqueo de dinero a nivel internacional.

Como se dice popularmente, “para taparle el ojo al macho”, se simula persecución a los operarios del narcotráfico, pero es solamente un disimulo, a manera de continuar con los beneficios que este sucio negocio brinda a toda la estructura social del país, incluyendo a la superestructura del Estado. El criminólogo Flores lo afirma cuando dice que “(…) nuestro Estado, con un plan antidrogas reciclado, sin políticas de seguridad ciudadanas ni criminales, ha demostrado ejecutar un trabajo mediocre en la lucha contra el narcotráfico. (…) Pasó esta bella nación de ser una simple ruta de paso, a convertirse en una zona de almacenamiento, bodegaje, reclutamiento, recarga logística, toda una base de operaciones, y recientemente hasta proveedor directo hasta Europa”.  Control de Drogas, se nos indica que se sigue trabajando exactamente igual, solo atendiendo las alertas provenientes del exterior, sin una programación real de revisión preventiva de los contenedores. Sobra preguntar quienes ganan con esta débil seguridad en los puertos.

Una muestra fehaciente

Lo sucedido hasta ahora en Honduras, debería servirnos de muestra para saber los nefastos resultados de una clase política que hace omiso su objetivo primordial de velar por la salud, educación y seguridad ciudadana, para sacar ventajas personales de su privilegiada posición en las estructuras del Estado. El flagelo principal de este país al norte de Centroamérica no se reduce a la corrupción por la corrupta administración de los fondos del Estado. En octubre del 2019 concluye un largo juicio en el Distrito Sur de Manhattan, Nueva York, contra el hermano menor, Antonio Hernández (Tony Hernández, en corto), del presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández. En dicho juicio salen a relucir personalidades relevantes de la clase política nacional, e inclusive del empresariado y fuerzas castrenses como policiales. Cuantiosas toneladas de estupefacientes, asesinatos y masacres son develadas durante este juicio. Este sonado caso aun no concluye, puesto que los cuatro cargos a los que ha sido condenado Tony Hernández lo llevan a obtener más de una cadena perpetua, similar al caso del Chapo Guzmán, sin embargo, por negociaciones posteriores, se espera que la condena se le reduzca al mínimo de cuarenta (40) años de prisión.

Síntomas de un Estado fallido como el hondureño se pueden notar fácilmente en los indicadores macrosociales, macroeconómicos y, objetivamente, en el éxodo escandaloso de su población desesperada y victima de la política neofascista en boga actualmente.

Seguro estamos que las grandes mayorías de costarricenses no queremos esto para nuestro país. Por esto debemos hacer más que expresar nuestro rechazo al crimen organizado, al mercado de estupefacientes ilegales y a todo mercado inhumano el cual pareciera darse actualmente, con la tolerancia de nuestro sistema de justicia.