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Una de las más alegres sorpresas para la región durante los inicios de este 2020 fue el lanzamiento del nuevo Plan Nacional de Lecturas que el gobierno de Fernández empezará a implementar en Argentina a partir de este año. Aunque todavía hoy no existen demasiados detalles acerca de la implementación completa de este plan nacional, sí es una muestra de la intención de los países latinoamericanos por promover de manera integral la lectura. Lo anterior muy acorde a las necesidades que entidades como la OCDE y la propia ONU (a través del objetivo 4.6 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la agenda 2030) han hecho ver.

De hecho, en el último informe de las pruebas PISA (pruebas que realiza la OCDE como parámetro educativo entre los países participantes), es curioso notar que Costa Rica es el país de la región que obtuvo el menor rendimiento a largo plazo en el área de lectura, como promedio ponderado de las distintas pruebas en las que ha participado. Como dato curioso, la última encuesta sobre lectura realizada en Costa Rica (2011) demuestra que el promedio nacional de libros leídos durante el 2011 fue de 1.7, por persona.   Además de esto, nuestro país es de los pocos países de Iberoamérica que todavía no cuenta con un Plan Nacional de Lectura.  Lo anterior se puede detallar en el siguiente cuadro comparativo.

A pesar de esto, se deben de reconocer distintos esfuerzos realizados en el país. En el 2013, el Ministerio de Educación Pública creó su Política de Fomento de la Lectura. En este documento se encuentran una serie de pautas sobre cómo fomentar desde las instituciones educativas los hábitos lectores de los estudiantes. Sin embargo, la política carece de lineamientos específicos, metas y fechas para su aplicación.

Por otra parte, el Sistema Nacional de Bibliotecas (SINABI) cuenta con su Plan de Acción para el Fomento a la Lectura en las Bibliotecas Públicas de Costa Rica, un plan supeditado al Ministerio de Cultura y que a pesar de su éxito, se encuentra limitado al campo de acción  de esta institución.

Costa Rica sigue adoleciendo de una política integral que busque, como país, un desarrollo en el ámbito lector.

Este año mediante la aplicación nacional de las pruebas FARO tendremos una noción más clara sobre si los esfuerzos gubernamentales en el área de la lectura hechos hasta el momento han rendido frutos. Mientras tanto, los datos tanto nacionales como internacionales nos dicen no solo que leemos menos, sino que leemos peor.

Nuestro país tiene una deuda enorme con la lectura.

Esperemos pronto pueda saldarse.