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¿Cómo reaccionaría usted si le dijera que nuestra sociedad peligra, y nuestro futuro está en juego? ¿Cómo reaccionaría usted si yo le dijera que miles de jóvenes alrededor del mundo, como yo, sus familiares y posiblemente usted han sido privados de un futuro prometedor?

Según Freedom House, solo 45% de los países gozan de libertad, mientras que el otro 55% de países es apenas parcialmente libre o no goza de libertad alguna. Bajo otra circunstancia, 45% sería un alto porcentaje, sin embargo en esta ocasión no lo es, puesto que se trata de un derecho humano. La misma institución encontró que 54 países registraron una disminución en la calificación que mide su libertad. The Economist por su parte bajó la calificación de 54 países en su índice de democracia. Costa Rica por su parte destaca, y sube un punto, para el agrado de todos. No se necesita un experto para poder entender lo que está sucediendo: la democracia mundial está enfrentando una crisis tremenda.

Vemos a países como los Estados Unidos, bastión de la democracia y libertad mundial, bajo el liderazgo de un presidente autoritario, quien ha utilizado su rol y oficina para sentirse superior a lo dictado en la constitución política estadounidense, e inclusive ha actuado para el beneficio de su campaña de reelección, al extorsionar a un líder foráneo, y cuyo abogado declara con firmeza que cualquier cosa que haga el presidente es de interés nacional.

Más al sur somos testigos de la aberración de dictadura que ha buscado destruir a Venezuela, al censurar el criticismo, y de una manera muy cobarde busca castigar a toda oposición política. Figuras como Leopoldo López han sido injustamente encarceladas, y otras como Fernando Albán fueron asesinados, por el simple hecho de ser crítico de la dictadura y partidario de la democracia.

En Cuba la familia Castro ha tornado un país en su terreno y propiedad, prohibiendo a sus ciudadanos el derecho a prosperar y a crecer intelectualmente bajo un férreo sistema de adoctrinación. El autoritarismo en Cuba ha llegado al punto en que sus ciudadanos han tenido que traficar semanalmente una llave maya,  conocida como el paquete semanal, cuyo único propósito es conectar al individuo con el mundo externo y proveerles lo que el Internet les daría en un país libre. Aun así hay algunos que creen las mentiras del populismo, cuyo único aliado es la anti-democracia.

Pero no nos dejemos engañar, todo dictador o líder mundial a través del espectro político y quien decide actuar de manera dictatorial, es cobarde, egoísta, arrogante, y decepcionante, pero no carece de ningún tipo de intelecto, puesto que ha logrado tornar a la sociedad en sus rehenes, y en algunos casos son aplaudidos y venerados por algunos, quienes a su misma vez, sin darse cuenta, también están venerando y aplaudiendo al bando contrario, disfrazado como su mejor aliado.

Al hablar de democracia no puedo evitar pensar en las palabras que John Locke alguna vez advirtió: “donde termina la ley, empieza la tiranía”. ¿Qué mejor ejemplo de ello, que las dictaduras inhumanas de las que hemos sido testigos en nuestros países hermanos? Crímenes atroces son cometidos constantemente por aquellos, quienes buscan su propio bienestar y aferrarse al poder de una manera antidemocrática. Utilizan sus ataques a la democracia como herramienta y su mayor aliado.

Por todo ello logramos llegar a la conclusión de que tenemos el deber de trabajar desde nuestras casas, en nuestros cantones y a nivel nacional para asegurarnos que todos entendamos que la libertad es preciosa, y es fundamental, puesto que cuida de todos nosotros. Decía Ronald Reagan que “la libertad individual depende en mantener al gobierno bajo control”. El país es de todos sus ciudadanos, y los gobernantes han de escuchar nuestras preocupaciones.

En cuanto a lo que respecta la libertad y la democracia, resulta lo siguiente: Usted y yo, los costarricenses, y quienes hemos tenido el privilegio de vivir en Costa Rica somos expertos en la materia, y es por ello que tenemos una gran responsabilidad sobre nuestros hombros: la de mantener y proteger nuestras libertades ante todo, pues somos un ejemplo a nivel mundial. Que nunca se nos olviden las primeras ocho palabras de nuestra tan respetable constitución: “Costa Rica es una República democrática, libre e independiente”.

Estamos a días de las elecciones municipales, y aún me faltan dos años para poder emitir mi voto. Con mucha humildad, le pido a usted, el lector, que participe en la fiesta democrática, y nos hereden a nosotros, sus hijos, un futuro donde la democracia continúe siendo aplaudida y respetada. Podremos estar enfrentando momentos duros como país, tal y como lo es haber registrado el peor déficit fiscal de los últimos treinta años, pero tenemos el privilegio de vivir en una potencia mundial en cuanto lo que respecta la libertad, pilar de toda sociedad fructífera y saludable.