Este artículo representa el criterio de quien lo firma. Los artículos de opinión publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de este medio. Delfino.CR es un medio independiente, abierto a la opinión de sus lectores. Si desea publicar en Teclado Abierto, consulte nuestra guía para averiguar cómo hacerlo.

El Imperio Romano (27 a.C. - 476 d.C.) tenía un canciller para realizar las tareas esenciales de a) recibir, revisar y preparar las respuestas de la correspondencia para la firma del Emperador de los territorios conquistados, (AB: Epistulis); b) administración del archivo (A Memoria); administración económica (A Rationibus); c) estudio de consultas al emperador y preparación de respuestas (A Libellis); d) preparación del material documental e información sobre los asuntos sometidos a la jurisdicción del Emperador (A Cognitionibus). Sin duda alguna, era quien asesoraba al Emperador sobre su política internacional.

Dos mil años después, las cancillerías del imperio romano, tiene similitudes con el imperio estadounidense. Veamos: Corresponde al Departamento de Estado...

  • Asesorar al presidente de los Estados Unidos en política internacional.
  • La dirección de la representación de Estados Unidos en el exterior, ante otros países y ante los organismos internacionales, salvo aquellas cuestiones en las que quede expresamente reservada la representación a otro Departamento.
  • Plantear, proponer y llevar a términos los tratados internacionales del Estado con terceros.
  • Representar al Gobierno Federal ante cualquier evento internacional.
  • Toda la representación diplomática de la República.
  • Proteger a los ciudadanos, empresas e instituciones estadounidenses en el exterior.

Desde luego, el estilo imperial ha cambiado, puesto que ahora “se reconoce la soberanía” de cada uno de los 193 países miembros de las Naciones Unidas. Sin embargo, el eje central del imperio tiene dispersas en todo el mundo unas 800 bases militares y manipula al mundo con el dominio financiero a través de su propia moneda, el dólar, estableciendo una política de castigo o sanción económica o comercial a cada uno de los países que no obedecen sus dictados. Prevalece su política de la zanahoria y el látigo.

Tampoco eso fue muy diferente en el imperio romano. Nuevamente, con las diferencias del caso, los romanos también castigaban cruelmente a los pueblos que desobedecieron al Emperador. El territorio del Imperio Romano abarcaba tres continentes: sur y oeste de Europa, el oeste de Asia y el norte de África. Dentro de sus límites quedaron: Britania, Galia, España, Suiza, los países situados al sur del rio Danubio, Italia, Grecia, Turquía, Asia Menor y el norte de África. Considerando las distancias del tiempo, la tecnología y los avances jurídicos, la relatividad viene a sentar similitudes.

La administración del presidente Trump presentó en diciembre de 2017 una nueva Estrategia de Seguridad Nacional (ESN) inspirada por la idea “America First”, que busca retornar al ‘realismo basado en principios’ y que pretende conseguir cuatro grandes objetivos: proteger al país y al pueblo americano; fomentar la prosperidad de EE. UU.; preservar la paz; e impulsar la influencia de los EEUU en el mundo. La Estrategia designa a Rusia y a China como competidores estratégicos de los EEUU y ‘potencias revisionistas’. También rebaja la prioridad del sistema multilateral internacional, y confiere la mayor importancia a la seguridad económica de los EEUU, la seguridad de Washington y sus conciudadanos, particularmente la supremacía blanca primero, antes que cualquier otra nación, cultura y región.

Mientras todo el mundo promovía las bondades del multilateralismo, Donald Trump dijo que su gobierno apuesta ahora al unilateralismo y revivió la Doctrina Monroe de “América para los americanos”.

“Rechazamos la ideología del globalismo y postulamos la doctrina del patriotismo”, “En el hemisferio Occidental estamos decididos a mantener nuestra independencia de la intrusión de potencias extranjeras expansionistas”, expresó Trump. “Ha sido la política formal de nuestro país desde el presidente (James) Monroe que rechazamos la interferencia de naciones extranjeras en este hemisferio y en nuestros asuntos”.

Pompeo

¿Quién es el emisario del imperio estadounidense que visitó tres países de la región (Colombia Costa Rica y Jamaica) días atrás? Nótese que fue a los países que pudieran tener un efecto multiplicador en nuestra área. Como es usual, la agenda escondida de una misión estadounidense se logra conocer hasta efectuada la visita. No cabe duda de que la gira de Pompeo fue en apoyo a la reelección de Luis Almagro, como Secretario General de la OEA. En vista del desprestigio ganado por su militancia en pro de la estrategia errada de EUA en nuestro continente, Almagro requeriría casi de un milagro para lograr su reelección.

Desde luego, traía otros puntos secundarios en agenda como aprovechamiento de su presencia en estos tres países. 1. Fortalecer al gobierno colombiano en su papel de puntero principal (#10) contra el gobierno venezolano. Pasarle una tabla de salvación a su “puppet” Juan Guidó, autoproclamado presidente de Venezuela por designación de Washington, entregándole un plan de gira internacional, a manera de recuperar el poco prestigio que tuvo.

El hombre designado es Mike Pompeo, de ascendencia italiana, quien dirige el Departamento de Estado desde el 26 de abril de 2018, en sustitución de Rex Tillerson. Previamente fue el director de la Agencia de Inteligencia más conocida como la CIA. “Su nombramiento fue criticado, alegando que estaba a favor del espionaje masivo y de los líderes extranjeros, y que Edward Snowden debía ser juzgado y eventualmente condenado a muerte. También explica que quiere una CIA más "agresiva, brutal, despiadada e implacable". Se le describe como uno de los «halcones» frente a Irán y Venezuela.

Nosotros en Costa Rica, por gracia de la naturaleza. no poseemos litio, ni petróleo. Menos gas licuado, o grandes cantidades de oro. Así que por allí no va su interés con nosotros.

Ya Costa Rica ha estado activo desde la creación del Grupo de Lima, por lo que ha participado dentro de la estrategia de Washington para América Latina. Dice Pompeo, que Costa Rica es un ejemplo de democracia, claro, si no vemos cómo han disminuido los derechos laborales de los trabajadores en sus movilizaciones, y si no vemos los privilegios que tienen las grandes empresas que aquí funcionan en cuanto a los aranceles y algunos servicios del Estado. Sin ser pretenciosos, somos, pese a lo señalado arriba, un país que ha luchado por mantener la democracia, como resultado de distintas luchas históricas. Pese a los grandes asechos externos contrarios, mantenemos en constante discusión cada decisión importante dentro de nuestras instituciones y, sí, le daríamos lecciones al gabinete actual de la Casa Blanca, particularmente en ética política.

Fue evidente que nuestro país le sirvió de plataforma a Pompeo para reunirse con la oposición del gobierno nicaragüense, quien es otra piedra en su zapato. Aun cuando Nicaragua no ofrezca las riquezas naturales, ni mucho menos, de Venezuela, sigue teniendo importancia estratégica para su dominio en esta región, así como es clave en el tránsito entre sur y norte y del Pacífico al Atlántico. Desde luego, Pompeo no dejó de agradecer a nuestro gobierno por el apoyo que ha recibido en su política contra Venezuela y el refugio a los venezolanos y nicaragüenses. No sabemos cuál es el pago que recibimos por involucrarnos en su estrategia, más allá de los halagos a favor nuestro por parte de Washington. Lo demás, es intercambio comercial e inversiones de las empresas estadounidenses, lo cual no se diferencia mucho en nuestras relaciones con países como Alemania, Países Bajos, China y otros muchos.

No es de sorprendernos que, durante su estadía en nuestra casa, se dedicara a criticar nuestras buenas relaciones con China. No criticó públicamente nuestras buenas relaciones con otros países que no son de su simpatía, pero pudo haberlo hecho en privado. Tampoco dijo una palabra crítica hacia el gobierno hondureño que esta siendo calificado de Estado fallido por bastantes analistas.

En su visita a Jamaica, el miércoles, levantó disgustos con los miembros de CARICOM, puesto que convocó a unos países y otros los ignoró, mientras se celebraba una mesa de conversación sobre la OEA, el apoyo contra Venezuela, en la que pidió, además, el voto de esos países del caribe a favor de la reelección de Luis Almagro. El CARICOM, compuesto por 15 países de los 35 miembros de la OEA, se ha mantenido neutral en el conflicto político de Venezuela, y ha propuesto a otros candidatos para sustituir a Luis Almagro. Se trata de la ecuatoriana María Fernanda Espinosa, quien recientemente presidió la Asamblea de las Naciones. Se menciona también al embajador peruano en EUA, Hugo de Zela, como tercer candidato.

Con la actitud que ha mantenido nuestro Gobierno sobre toda esa estrategia estadounidense, no sería de extrañar que ya se haya comprometido el voto a favor del nefasto Luis Almagro. Pareciera que últimamente estamos apostando mal en nuestra política internacional.

Pareciera que el halcón de Donald Trump se aprovechó más de nosotros que nosotros de él. Ni siquiera se logró un compromiso concreto de que ese gobierno devolviera la calificación que pasó a ser DOS en turismo, a lo que fue antes calificado UNO. Solamente logró que Pompeo se comprometiera a estudiarlo.

Sabemos bien que “no hay cena gratis”, especialmente si se trata de una cena con la administración que considera que “América es para los americanos”. Desde luego, sabemos que muchos ticos quisieran ser estadounidenses primero. Tampoco ignoramos que los gringos siempre nos han visto como su colonia, y que sus visitas son de supervisión y de asegurarse que les estamos brindando los servicios que exigen para su propia seguridad. Mientras nuestro trato hacia cualquier gobernante que nos visita es de mucho respeto, quisiéramos que también se nos respete en nuestras relaciones internacionales, sin venir a rezongarnos porque tenemos equis o ye relación incómoda al visitante. De eso trata la soberanía de nuestro pueblo y gobierno en Costa Rica.