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Frente al cambio climático y de cara a la urgencia de proteger nuestro planeta sin afectar el bienestar actual y futuro de los seres humanos, la economía circular se presenta como la opción que sustituye al insostenible modelo de economía lineal; un modelo que produce, consume y desecha dejando a su paso desperdicio con un alto costo energético, material y ambiental.

Desde la década de los 90, los Países Bajos tienen una política de incentivo a las empresas que innovan en el eco-diseño, lo cual facilita el proceso de reciclaje de residuos; lo que explica por qué cerca del 80% de sus desechos son reciclados, mientras que solo un 4% llega a un vertedero.  Ademas, cada día aumenta el material cuyo destino es la valorización a través del reciclaje, en lugar de la incineración para uso energético.

En compañía del embajador de Los Países Bajos (Holanda), Peter Derrek Hof, nuestro podcast Próxima Frontera exploró algunas de las propuestas que han permitido a este país convertirse en una nación insignia en la búsqueda de la consolidación de un modelo económico circular; es decir, un sistema que optimiza el uso de la materia y la energía para reducir al máximo la generación de desechos y minimizar el costo ambiental.

Al 2050 los Países Bajos se han trazado la meta de convertirse en una economía 100% circular; y desde el 2016, esta nación impulsa un extenso y profundo programa de transformación. “La economía circular es un cambio radical y ya hay un sentido de urgencia pues se nos acorta el espacio entre la ambición y la realización”, explica Derrek Hof.

Ante este sentido de urgencia, en menos de tres años este país ha alcanzado acuerdos intersectoriales para alcanzar sus metas de economía circular. Por ejemplo, en el 2017 lograron un acuerdo voluntario sobre materias primas, en el cual, 180 actores sociales, incluido el sector privado, la sociedad civil, las organizaciones de medio ambiente y los gobiernos locales, se han propuesto una reducción escalonada en el uso de materias primas.

También de carácter voluntario, en el 2019, llegaron a un acuerdo sobre plástico entre gobierno y empresas para reducir paulatinamente el uso de plástico para que en el 2025 un 100% de este material sea reutilizable o reciclable. Mientras tanto, las empresas se han comprometido a reducir paulatinamente hasta en un 90% la presencia de pequeñas botellas de plástico desperdigadas por el país.

Articulación social

Como explica el embajador Hof, la idiosincracia del pueblo de los Países Bajos permite que muchos de sus acuerdos surjan de forma orgánica sin la necesidad de sentar las bases legales desde un principio.

Las leyes no son indispensables para generar un cambio, existen otros recursos y las urgencias mueven al sector privado a tomar acción de manera decidida. Es parte de la cultura holandesa, una cultura de cooperación, de diálogo social, más allá de la creación de más leyes. Por ejemplo, nuestro acuerdo de cambio climático no es de gobierno sino del país. No siempre funciona, pero es nuestra convicción buscar el acuerdo conjunto y la cooperación de todas las personas porque todos pueden contribuir a este cambio”, explica el embajador en su entrevista.

Para Hof, el papel del gobierno está en dinamizar procesos y crear esquemas de subvenciones para estimular las buenas prácticas y motivar a la innovación. No obstante, como explica el embajador, cada país es diferente y replicar en un país lo que se viene haciendo en otro pasa por diversas limitaciones. Lo que sí es claro es que la economía circular también trae consigo oportunidades para generar empleos en un contexto que, de todas formas, no podemos evadir como sociedad porque la responsabilidad sobre los residuos debe asumirse colectivamente.

Escuche el I Episodio del podcast Próxima Frontera: