La ministra de Hacienda, Rocío Aguilar, presentó su renuncia al cargo este miércoles en medio de la polémica por los recursos del Fondo Especial para la Educación Superior (FEES) y la revelación de que la Contraloría General de la República recomendó en su contra una suspensión de un mes sin goce de salario por el caso del "hueco fiscal".

El rumor de que la jerarca dejaría su puesto se intensificó pasado el mediodía cuando Hacienda convocó a una conferencia de prensa a una hora en la que se estaría desarrollando el Consejo de Gobierno con el Presidente de la República.

Su salida fue confirmada por fuentes gubernamentales a Delfino.cr y la confirmación de boca de Aguilar tendrá lugar a las 3:30 p.m. en las oficinas centrales del ministerio que dirigió desde que aceptó la designación hecha por el presidente Carlos Alvarado.

Su argumento para dejar el cargo será el señalamiento que hizo la Contraloría de su grado de responsabilidad en el caso del "hueco fiscal".

Ese escándalo consistió en el pago de miles de millones de colones de deuda pública sin autorización de la Asamblea Legislativa por parte del gobierno de Luis Guillermo Solís, y el cual se prolongó a los primeros meses de la administración de Carlos Alvarado.

Por este caso, la Contraloría inhabilitó al exvicepresidente Helio Fallas de ocupar cargos públicos por cuatro años, mientras que para Aguilar recomendó una suspensión sin goce de salario de un mes, la decisión final de ejecutar (o no) la sanción correspondía al presidente de la República.

La investigación legislativa de este tema determinó que Aguilar debió haber actuado con mayor celeridad para enviar un presupuesto extraordinario que pusiera fin al pago de deuda sin contenido presupuestario y sin autorización del Congreso.

Reacciones

Laura Guido, diputada del Partido Acción Ciudadana y primera secretaria del Directorio del Congreso afirmó que de haber dejado de pagar deuda, Costa Rica pudo haber caído en default y la estabilidad del país se habría visto comprometida.

"Rocío Aguilar actuó responsablemente,el país nunca dejó de honrar su deuda. Ella puso por delante los intereses del país cumpliendo con esa responsabilidad, y además presentó un presupuesto extraordinario", escribió en sus redes sociales.

El secretario general de la Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP), Albino Vargas, escribió con énfasis en mayúscula que Aguilar había dejado el cargo.

El diputado Pablo Heriberto Abarca del PUSC anunció en Twitter que su posición respecto a nuevos Eurobonos y empréstitos cambiará con la salida de Aguilar. Su posición es similar a la de la mayoría de la oposición, la cual había externado en varias ocasiones tener confianza en Aguilar, más no en el Gobierno.

"Ya me acostumbré" a no ser la más querida dentro del gabinete

El paso de Rocío Aguilar por el ministerio de Hacienda no estuvo exento de polémicas.

Fue una de las caras visibles que llevó a puerto la aprobación de la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas y no tuvo reparo en acudir al Plenario de la Asamblea a advertir a los diputados que varias de las exoneraciones que se habían aprobado en Comisión eran perjudiciales para la meta de recaudación del proyecto, y por ende, de las finanzas públicas.

El pago ilegal de deuda le costó que la Asamblea Legislativa recomendara acciones en su contra al considerar que no actuó con celeridad al enviar un presupuesto extraordinario que solventara la situación.

Más recientemente, se enfrentó al resto del Gobierno cuando señaló que el acuerdo firmado entre Román Macaya, los sindicatos de la Caja del Seguro Social y representantes del Poder Ejecutivo era violatorio de la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas, y decidió abstenerse de externar bajo juramento el sentimiento que tuvo cuando el presidente de la República, Carlos Alvarado, avaló dicho acuerdo para poner fin a la huelga que afectó a miles de asegurados.

En una reciente audiencia ante la Comisión de Control del Ingreso y el Gasto Público dijo entre risas que ella ya se había acostumbrado a ser la ministra menos querida dentro del gabinete porque le tocaba decir que 'no' generalmente, pero que los demás entendían su rol.

Imagínese un ministro de Hacienda a que todo le dice que sí. No habríamos podido bajar el déficit. Hay un respeto por las diferencias, ustedes saben que es un gabinete multipartidista con ideologías y visiones diferentes y así se ha manejado hasta la fecha