La huelga se concibió históricamente como una herramienta de presión de los trabajadores hacia su patrono, en la cual el contrato se tiene por suspendido y por ende los trabajadores no están obligados a dar sus servicios, ni el patrono al pago de salarios de los huelguistas durante el tiempo que dure el movimiento.

De acuerdo con un informe del 2018 de la Organización Internacional de Empleadores (OIE), la huelga no se paga aunque sea declarada legal en Argelia, Bolivia, Camboya, Canadá, Chile, Colombia, Estados Unidos, Yibuti, República Dominicana, Francia, Mauricio, Alemania, Islandia, Japón, Nueva Zelanda, Namibia, Noruega, Perú, España, Suecia, Suiza, Turquía, Uruguay, Venezuela y Zambia.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha reiterado en múltiples ocasiones que la deducción salarial de los días de huelga "no plantea objeciones desde el punto de vista de la libertad sindical", sin embargo, dicha deducción no puede ser superior al monto correspondiente a la duración de ...