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Hace un tiempo un amigo argentino me decía que el problema de la política en Argentina es que se manejaba como si fuera un clásico Boca-River, si los de un bando decían una cosa, inmediatamente el bando contrario se iba a las calles a criticarlo, sin pensar que tal vez tenía sentido.

En estos últimos días de huelga, en Costa Rica parece que también estamos haciendo política de barras, ¿por qué? Cuando escuchaba las declaraciones de los choferes y de muchos de los estudiantes (visible sobre todo en el mediático vídeo de Albino Vargas, “soplándoles” a los huelguista qué debían decir) me parecía que estaban en contra del ministro simplemente porque sí, porque ese ministro quiere instaurar políticas homosexuales como baños sin “muñequito” en la puerta. A lo que el bando contrario responde con frases como: “esos vagos que no quieren trabajar, de los que se aprovecha Albino” (que sin duda se “montó en la carreta” para ganar peso político).

Sin embargo, podríamos convertir este clásico en un “90 minutos por la vida” y aprovechar la coyuntura política que estamos viviendo para reclamar algo importante y así debilitar las élites que se están aprovechando de este fanatismo, porque saben que los fanáticos, no razonan, no filtran, y así nos meten los goles. ¿Por qué se da la huelga de camioneros, pescadores y estudiantes? ¿Por qué la marcha se da con más fuerza en las periferias de nuestro país? “Porque son más conservadores y los convencen más fácil”, dicen los hinchas de la barra contraria, pero quizá la razón es que, históricamente, son los más afectados con las políticas económicas y sociales… les han metido más goles.

¿A qué goles me refiero?  

Cuando leímos el plan de gobierno de los partidos políticos en las elecciones, TODOS hablaban de impuestos y políticas de saneamiento de las finanzas públicas, inclusive fue uno de los caballos de batalla de nuestro actual presidente. Cuando la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas se empezó a debatir, la mayoría de los costarricenses (hinchas de todos los equipos) estábamos de acuerdo que teníamos que sacrificarnos por las arcas del Estado. Para que se votara a favor, se nos vendió la idea de que todos íbamos a pagar las deudas de manera proporcional a nuestros ingresos, ese fue el primer gol. No obstante, los proyectos de ley se dividieron de manera tal, que primero se iban a votar aquellos como el IVA, que nos afecta a TODOS (los hinchas) y luego se iban a votar aquellos que afectaban a los “peces gordos” (los que quieren que nos dividamos en barras y no pensemos lo que realmente pasa). Y así se dejó para luego, el proyecto de ley para gravar a las cooperativas, ¿cuál fue la razón?, otro golazo, el proyecto de ley tenía que arreglarse y urgía pasar los otros. Como diría el Semanario Universidad¿Qué pasó con el impuesto a las cooperativas?”.

Lo que pasó es que los diputados y el Gobierno vieron que el tema de los impuestos dejaba de estar tan candente, habían calmado a los hinchas y lo desaparecieron (anotaron de taquito). Esto sin contar que eso de que TODOS íbamos a pagar IVA, pasó a ser un “la mayoría”, ya que a mediados de junio nos dimos cuenta que como titula ElGuardian.cr: “Ministerio de Hacienda exonera a Clubes de ricos de pagar el IVA en cuotas de mantenimiento”, este fue un gol de lujo. Además, se exoneró a las organizaciones religiosas de cualquier credo, sin importar que sus ganancias les permitan un edificio en Quepos que cuesta casi como construir un estadio de fútbol (500 millones de colones según CRhoy.com), como quien dice: “le regalaron entradas a los dirigentes de una de las barras”. Además de exonerar a la educación privadas, ya que según dijo la ministra, una gran mayoría de costarricenses utilizan universidades privadas para estudiar, ¿pero no fue ella misma la que nos dijo que el IVA lo iban a pagar las empresas y no el consumidor? Un gol ministral.

Yo creo que si logramos no dividirnos en barras no tendríamos que ver a líderes gremiales solicitando que se defiendan los valores cristianos, que sería como ver a un saprissista con una camisa que dice “Yo amo a Jafet Soto” o quizá podríamos en lugar de solicitar retirar el proyecto de educación dual por que lo apoya “el ministro de la bandera gay” luchar porque se les den condiciones mejores a los muchachos que deseen ser parte de esta gran iniciativa. Si nos detuviéramos las dos barras a dialogar y aprovecháramos la coyuntura política y las ofertas de diálogo de nuestro presidente, podríamos también preguntarle ¿qué pasó con las leyes que se dejaron para “despuesito”? ¿Qué pasó con las iniciativas para gravar zonas francas y cooperativas? ¿Por qué se exoneran empresas e iglesias que todos sabemos tienen tantas ganancias? ¿No les parece que no TODOS estamos pagando las deudas del estado y que esto va a provocar un descontento del que los dirigentes de las barras van a aprovecharse para enardecer a los hinchas?