Este artículo representa el criterio de quien lo firma. Los artículos de opinión publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de este medio. Delfino.CR es un medio independiente, abierto a la opinión de sus lectores. Si desea publicar en Teclado Abierto, consulte nuestra guía para averiguar cómo hacerlo.

Upala es un lugar maravilloso y lo es por su gente, personas que luchan contra toda adversidad y que han logrado aquí tan cerquita de lago de Nicaragua hacer patria, con sus manos y sudor, con sacrificio. Pero esta tierra tan llena de riqueza hoy pasa la factura, una llena de sufrimiento y desesperanza; la sequía cabalgó incontenible por el norte-norte y las lágrimas de nuestros hombres y mujeres no lograron humedecer la tierra.

La naturaleza no perdona y hoy es implacable. Las lluvias llegaron, pero la enfermedad de la tierra paso al ganado, más de 220 cabezas se han muerto en los últimos días y nadie sabe de qué o porqué mueren, pero el drama familiar en cada muerte es algo que va a costar años recuperar, cada animal muerto nos condena a más pobreza, cada animal muerto es un aviso de que lo peor está por venir. Desempleo, necesidad e injusticia son la constante en esta tragedia.

Ante esta miseria Upala está aprendiendo a organizarse y ante tanto abandono nace la solidaridad, también, ante tanta dejadez, llegan los buitres por carroña y ante tanta desidia sobresale el incompetente, la burocracia es la excusa para que el mediocre empleado público cumpla con su objetivo de no hacer nada, hay excepciones, pero estas excepciones no son suficientes y lo decimos, es un justo reclamo.

SENASA solo tiene dos técnicos para los cantones de Guatuso y Upala, no hay veterinarios, los dos funcionarios del MAG que nos han venido atendiendo han sido una traba, han sido incapaces de trasmitir a sus superiores la magnitud de la emergencia que vive el cantón. Banca Desarrollo es inexistente, los créditos normales de los bancos no logran entender la dinámica del mercado y repetimos la queja de funcionarios estatales sin mística, sin compromiso ante el contexto, los cobros judiciales son la amenaza constante y esa falta de empatía amparada en la legalidad de los procesos amedrentan y complican la relación Banca Estatal-Productor. La banca está lejos de ser una solución y se vuelve la estocada final.

Políticos sin contacto con el cantón, muchos vuelan alto y desde esa altura los problemas de abajo se ven pequeños, nuestras suplica es que no nos abandonen, la salvedad es que la comunidad no ha tenido la capacidad para incidir en los actores políticos, los vemos distantes y muchos representantes gubernamentales no pueden entender una realidad que desconocen, esta es la prioridad del Grupo de Productores y Ganaderos de Upala.

La desesperanza es el alimento para que algunos vean oportunidad de negocio, en estas penumbras ganan los industriales de la carne y ganan los veterinarios, el precio de la carne al consumidor no baja pero si lo hacen los precios en las subastas... ingenieros agrónomos y veterinarios que no hacen su labor, pareciera que solamente son agentes de ventas sin aplicar tecnología y ciencia, ¿cuál es el futuro de un productor en cualquier mercado?

Sin un cambio estructural profundo del Ministerio de Agricultura y Ganadería, SENASA, BANCA, MINAE y demás entes estatales, el Huracán Otto quedará como el inicio de la hecatombe y no queremos con este llamado ser la griega Cassandra, pero lo que se avecina para la región norte-norte del país, va a ser una tragedia humanitaria, sanitaria y económica. Son muchos factores que nos malencaminan.

Estamos a tiempo, es hora de actuar, es hora de darle al campesino las herramientas, somos gente de trabajo, somos gente de sudor, nada regalado queremos.