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Un año más estamos conmemorando el día mundial del ambiente. Un año más nos encontramos diciendo casi lo mismo que el año pasado, y el año anterior, y el anterior... Parece que nada cambia y más bien parece empeorar.

¿Hasta cuándo vamos a aceptar que el sistema económico y político actual es suicida y nos lleva a la extinción como especie? ¿Hasta cuándo vamos a aceptar que ignorar el ambiente conscientemente es genocida?

Muchas veces los ecologistas nos sentimos como el que va en un carro a cien kilómetros por hora, en una autopista que se va a acabar y que por más que le dice al chofer que se detenga, este lo ignora, cree que lo quiere molestar y acelera más.

Nos urge reconocer que poco vamos a lograr mientras el estado actual de las cosas, en lo político y en lo económico, siga basándose en la acumulación de la riqueza mediante la explotación de recursos naturales finitos, maximizando ganancias y aumentando la pobreza y exclusión en el mundo entero.

Pocas cosas van a cambiar para bien, si primero no cambiamos la lógica de este sistema económico y político que requiere para su existencia el uso y consumo cada vez a un ritmo más acelerado. Todo se vende, todo se compra, deseche rápido para que compre y consuma más y mantenga el ciclo.

La cosa va así: Para mantener este ciclo requiero cada vez más recursos naturales, que se van a acabar y que debo conseguir a como haya lugar, con todo lo que ello implica: destrucción, guerras, desplazamiento de gente, contaminación.

Requiero ahorrar en gastos, por lo que debo pagar pocos salarios y “cargas” sociales y cualquier protección ambiental es un “costo” que debo evitar. Pero, como al mismo tiempo requiero que usted consuma, entonces utilizo todos mis recursos mediáticos para hacerle creer que si consume mucho y tiene más, será más feliz; pero resulta que su salario es una miseria y entonces usted, o consigue otros trabajos, o se endeuda a más no poder para seguir su ritmo de consumo. Pero en el fondo se da cuenta de que sigue vacío. Entonces compra más, consume más y el ciclo se repite. Mientras tanto yo sostengo el ciclo con pobreza y la exclusión de millones de personas que se empiezan a mover a otras partes para escapar de su realidad y presionan al mismo tiempo los recursos naturales.

Se acaba el agua potable, se destruye la capacidad del suelo de producir comida sana, nos mata el aire que respiramos. ¡Ah pero la culpa es de los inmigrantes! ¡Con sacarlos se arregla todo! #Sarcasmo.

Ya basta de discursitos ambientales “light” para estar a la moda y decir lo que se supone que debe decirse.

¿Quiere ir a limpiar una quebrada, un río o una playa con los compas? Adelante, enhorabuena. Pero si no cuestiona el sistema de producción y consumo, mañana tendrá lo mismo y más en el mismo lugar. Aparte de su consciencia, no habremos quedado mejor.

¿Qué va a pasar cuando la bolsa de desechos que hasta ahora ha desaparecido al día después de que usted la saca, esté ahí cuando abra la puerta? ¿Se va a dar cuenta por fin que es su problema?