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Esta semana se han puesto en la palestra mediática las ofensas diarias de las que he sido víctima de la agrupación Nueva República desde el inicio de mi gestión. Hoy, al igual que muchas veces lo he hecho por otras compañeras diputadas, exijo respeto pero esta vez para mí.

Aunque pensándolo bien no es para mí. Es para todas. Para las mujeres que ingresamos en política con la idea de gestar cambios y transformar la realidad social.

Cuando entramos en política ponemos en la mesa pública nuestras acciones y gestiones y sobre ellas es que nos deben juzgar y evaluar.

A mí, a Paola Vega, no me afecta en lo más mínimo que me insulten como lo hacen. Que juzguen mi físico, que hablen de si les gusta o no mi voz, si vestí o no de la manera correcta, si estoy pasada de peso, que jueguen a atinar mi orientación sexual. Nada de eso me importa por dos motivos:

  1. 1Soy feminista y soy una mujer empoderada. Sé muy bien cómo atacan a las mujeres fuertes intentando lesionarnos con esas ofensas para quebrarnos, para callarnos. Pero yo, dichosamente estoy feliz conmigo misma y eso no me cala.
  2.  Porque si recurren a esas ofensas es una clara señal de que no hay argumentos de fondo con los que me puedan atacar.

Pero no todas somos iguales. Y estarán quienes si se quiebren. Y estarán quienes ven estas redes y ante tanto insulto pensarán en no meterse jamás en la política. Y están algunas a quienes si lograrán amedrentar y callar.

Y por ellas, por esas mujeres que tienen derecho a ser políticas y no recibir insultos alzo hoy la voz. Me hubiera encantado que el Grupo de Mujeres Parlamentarias lo hiciera conmigo. Lamentablemente en esa coordinación pesan más otras creencias que la igualdad de género.

Y así como a mis compañeros diputados nadie los juzga por su físico o por semejantes estupideces, pido, exijo más bien que tampoco lo hagan con nosotras. No estamos aquí para eso.

Conmigo no pierdan el tiempo. Hace falta mucho más que eso para quebrarme. Vengo de una familia de mujeres fuertes y tengo claro el uso de estos ataques como violencia política.

Pero por las que vienen, que pueden ser sus hijas, sus hermanas, sus amigas pido que el grupo Nueva República y sus seguidores detengan estas acciones que tanto dañan la política. Finalmente solo perpetúan que a las mujeres no se nos respete como debe ser.

Esto es un manifiesto por el respeto a todas. Por el respeto a que cada mujer se sienta libre de participar en política sin ser acribillada de esta manera