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Hace poco el mal estado del sistema educativo costarricense estuvo en boca de todos a raíz de la huelga de empleados públicos. En ese entonces yo mismo también expresé mis opiniones sobre el tema, pero quiero señalar ahora otros elementos a considerar cuando se discute este tema.

Conozco de cerca a dos educadores (mi hermana y mi cuñado) quienes han compartido conmigo algunas de sus disconformidades. Les parece particularmente alarmante que ya no es necesario certificar, sin lugar a dudas, que un niño saber leer y escribir para pasar primer grado. El porcentaje asignado a los exámenes parciales ha disminuido en favor del trabajo cotidiano y las tareas (generando esto muchas dudas a la hora de calificar) y encima circula el rumor, como un secreto a voces, de que se quiere “homologar” el desempeño del país con el resto de Centroamérica (más allá de chovinismos, esto suena por decir lo menos “raro” ya que la región no es precisamente un modelo a seguir). En medio de esto quisiera señalar algunos aspectos importantes:

  • Es escandaloso que los estudiantes salgan del colegio a los 17 años sin ser bilingües y mucho menos trilingües pese a la cantidad de años invertida.
  • La idea de que los niños son incapaces de aprender alguna cosa antes de los 6 años es básicamente una superstición. Ya hay bastantes estudios que apuntan hacia lo contrario, la infancia es la etapa crítica de la vida en el desarrollo de habilidades cognitivas.
  • La enseñanza de la matemática realmente debe reestructurarse. Es absurdo que hasta los 9 años la mayoría de estudiantes no sepan más allá de la tabla del tres, que a los trece años sólo se hayan visto operaciones con números enteros para que a los catorce años se estudien tres fórmulas notables y ecuaciones. En muchos países la enseñanza secundaria incluye nociones básicas de cálculo diferencial e integral.
  • La enseñanza artística es francamente paupérrima y la mayoría de los párvulos aprenden poco o nada de solfeo en la escuela.
  • Solo se practica deporte una vez por semana, insuficiente ante la plaga de sedentarismo, obesidad y sobre todo con la adicción moderna al teléfono móvil que cuenta con nuestro beneplácito.
  • Los libros de texto a menudo son sosos y con pocas ilustraciones, cuando no traen información errada. Recuerdo que cuando estaba en la escuela se enseñaba en ciencias la clasificación de los cinco reinos de Whittaker cuando eso está obsoleto y hoy se clasifican los seres vivos en tres dominios (Eubacteria, Eukarya, Archaea).

Las soluciones se antojan obvias. Desde formalizar y hacer obligatoria la educación preescolar usando métodos de estimulación temprana hasta mejorar la instrucción de los docentes, los libros de texto y ajustar el currículum para hacerlo más eficiente. Es irónico que en un país con tantos educadores sin trabajo estemos tan rezagados como lo muestran las pruebas PISA. Ni hablar de habilidades blandas. ¿Qué es eso?