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¿Por qué el motivo del asesinato de mi hermano Sergio Rojas va mas allá de un tema de tierras?

Son incansables las luchas contra las diversas estrategias del Estado racista costarricense, el mismo que después del genocidio durante la colonización y el saqueo se conformó como una patria blanca con un muy marcado estatus social dentro del cual los indígenas continuaron siendo reducidos e invisibilizados.

Esas disputas por el poder de los criollos blancos y sus políticas de reducción se extendieron hasta llamar a los indígenas de muchas formas; desde los marginados, los indios, los que viven en reservas, en fin, vueltas y abusos sistemáticos para finalmente otorgarles algo de reconocimiento sobre las tierras ya saqueadas.

Desde los años 30 se da un leve reconocimiento a las poblaciones indígenas pero sin claridad, incluyendo decretos, leyes y reglamentos todos y cada uno sin la participación plena de los indígenas. Por ejemplo La ley indígena y sus vacíos y los reglamentos que limitan la autonomía de los pueblos. O bien la implementación de las Asociaciones de Desarrollo Indígenas, que son parte del Estado y se han encargado de velar por los intereses de los gobiernos de turno.

Así mismo la creación de CONAI (Comisión nacional de asuntos indígenas), una institución nociva y cómplice que sirve para darle trabajo a muchos funcionarios con el dinero que debería estar invertido en los territorios indígenas. Todo esto mientras se firmaban el Convenio 169 y la Declaración de las Naciones Unidas Sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas que dejan ver a Costa Rica como defensor de los derechos humanos e indígenas.

Pero lo mas estratégico son los decretos de Cultura, de Educación, de Consulta, de acceso a la Justicia, todos con la finalidad de obviar la aprobación del proyecto de Ley de Desarrollo Autónomo que desde hace más de 20 años se encuentra en la Asamblea Legislativa y nunca fue aprobado, además de la no aplicación de leyes y decretos internacionales exigidos por el movimiento indígena.

Mientras tanto la gran estrategia de crear mesas de dialogo, esas que surgen después de los enfrentamientos violentos donde los indígenas son agredidos físicamente, de llevar año con año a funcionarios de la capital a realizar giras para generar “un ambiente de confianza”.

Así como el Estado costarricense se mueve y funciona también lo hacen grupos organizados en las regiones donde se encuentran más concentradas las poblaciones indígenas. Empresarios, terratenientes, no indígenas, se inventan y reinventan formas con prácticas racistas para mantener su comodidad y continuar explotando tierras indígenas año con año.

Una muy reciente es declararse todos los no indígenas que viven dentro de los territorios indígenas como descendientes indígenas, creando así estructuras conformadas por mayores que son administradas por estos mismos empresarios y hasta funcionarios públicos para certificar a cualquier no indígena que solicite una identidad y un aporte económico.
Por otro lado hemos enfrentado la creación de campañas racistas a través de redes sociales, canales televisivos locales y hasta en las iglesias. Pero lo más bajo es utilizar a indígenas de pueblos vecinos o con alguna necesidad económica para crear la imagen ante los medios de que se trata de una pelea de tierras entre indígenas.

Muchos pueblos en los últimos años, luego del violento desalojo en la Asamblea Legislativa en el 2010, determinaron realizar acciones inmediatas para garantizar la aplicación de su autonomía desde sus particularidades. Es así como Salitre inicia la reivindicación de tierras vía hecho, Térraba determina crear una estructura tradicional conformada por los Mayores del pueblo, además los pueblo como Maleku, Cabagra, Boruca y Rey Curré continuaron la misma línea.

Todas estas acciones son sancionadas por los gobiernos y no reconocidas como legitimas. Es así como se inicia una persecución política contra el movimiento indígena pero principalmente contra Sergio Rojas, llevándolo a ser preso político. Recuérdese que desde el 2015 los territorios de Salitre y Térraba cuentan con medidas cautelares dictadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos solicitando a Costa Rica garantizar la integridad física de estos pueblos.

Sergio denunció durante años la violación al Pueblo Bribri, el irrespeto a su forma de vida y de organizarse, a la falta de consulta de los decretos arriba mencionados y el no poder contar con la justicia por parte de la fiscalía en Buenos Aires. Sergio reunió el material necesario para llevar a Costa Rica a una demanda internacional por la violación a los derechos de los pueblos indígenas y hoy lo callaron.

La tierra es la supervivencia de nuestros pueblos indígenas, ellos resguardan nuestra espiritualidad, las prácticas ancestrales, nuestra memoria, pero también guardan la mayor riqueza en recursos naturales, bosque y agua, estos que son la estrategia del desarrollo para los países, el neo-colonialismo y el extractivismo del que Costa Rica es parte.

Sergio fue obligado a abandonar la lucha de una forma violenta, hoy su espíritu está junto al de tantos abuelos y abuelas que guardan nuestros caminos. Esto lo escribo recordando a Sergio (Checho), a esas conversaciones, los análisis y consejos que recibí de un amigo querido.

Sergio no murió, solo se transformó.