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En una decisión acertada, el ICE optó por poner freno al proyecto hidroeléctrico Diquis, a fin de reducir sus costos operativos y disminuir el gasto en infraestructura. De acuerdo al nuevo Plan de Expansión de la Generación (PEG) de esta institución, la entidad actualmente cuenta con una capacidad instalada de más de 3,000 Megavatios (MW), mientras que Costa Rica demanda alrededor de 1,612 MW. El  ICE cuenta con el doble de capacidad de lo que el país realmente necesita y suficiente para solventar los requerimientos de los próximos 10 años.

Electricidad vs. Telecomunicaciones

Lo que sostiene al ICE es la venta de servicios de telecomunicaciones, incluso cuando han perdido una importante participación de mercado contra Claro y Movistar. De acuerdo a los estados financieros de la empresa, durante el 2017 reportaron cerca de ₡63 mil millones en pérdidas de electricidad, debido a un ajuste en tarifas de la ARESEP. Por otro lado, los servicios de telecomunicaciones dejaron ingresos por ₡12 mil millones.

Dado un contexto en el cual es sumamente difícil incrementar la tarifa de electricidad ante el costo político e inflacionario que esto conlleva, la decisión de enfocar recursos en telecomunicaciones invirtiendo en mejor servicio al cliente y el fortalecimiento de la red 4G, es una decisión casi que lógica.

¿Estamos financiando una institución ineficiente?

De acuerdo a las declaraciones oficiales de la institución, el 2018 cerraría con pérdidas por  ₡314 mil millones, o un margen neto de -22%. Pero este costo se debe a que mantuvo los precios casi fijos durante los últimos años para financiar un plan de expansión agresivo y una matriz eléctrica que se compone 98% de energía renovables. Aunque sea difícil de medir, la reducción del impacto ambiental es una inversión que agradeceremos hasta dentro de varios años.

Según los datos oficiales de la ARESEP, el ICE mantuvo las tarifas casi fijas durante los últimos 3 años, incluso con una inflación del 3%:

La respuesta es sí, el ICE genera pérdidas por lo tanto es ineficiente, pero la cancelación de proyectos de infraestructura y la reducción del gasto en planilla son pasos en la dirección correcta. Muchos saldrán a  proponer la apertura, pero como bien señala José Daniel Lara no existe evidencia de que con la arquitectura actual de Sistema Nacional Eléctrico (SEN) la apertura del mercado resulte en una reducción de costos.

Muchos economistas repiten erróneamente que “los monopolios son sinónimos de precios más altos”, esto es completamente falso. La curva de oferta de un mercado monopolístico se basa en su estructura de costos, por lo que el nivel de producto óptimo se da cuando el ingreso marginal es igual al costo marginal. Con el uso correcto de economías a escala, un monopolio puede llegar a ser más eficiente que un mercado en competencia perfecta. En otras palabras: el costo del ICE de producir energía es mucho más bajo que 1000 empresas cada una vendiendo con su propio generador.

¿Qué sigue?

El ICE tiene 2 tareas importantes: pagar la deuda y empezar a exportar. De acuerdo a los estados financieros del 2017, la deuda neta del ICE es casi 17 veces sus ingresos operativos (más de 5 es grave). El ICE tiene vencimientos importantes con sus acreedores y debe concentrase en guardar el efectivo para pagar estos bonos. No se me ocurre un peor momento para salir a buscar más recursos en el mercado financiero que en la actual crisis fiscal que atraviesa el país.

El exceso de capacidad del ICE mencionado al inicio debe aprovecharse para ampliar las líneas de transmisión  y exportar energía al resto de Centroamérica. En un señalamiento interesante de la Asociación Costarricense de Grandes Consumidores de Energía (ACOGRACE) se explica que el ICE perdió la opción de generar cerca de $100 millones en ingresos gracias al cuello de botella en las líneas de Nicaragua. 

“Guatemala estaba exportando electricidad a cerca de $80 centavos y Costa Rica lo exportaba a menos de $10 centavos justamente por ese tipo de problemas", señalaba el vocero. El ICE debería enfocarse en solucionar este problema para aumentar su volumen de ventas, en especial cuando hay plantas que pasan apagadas casi todo el año y se puede vender a precios mucho menores que la competencia.