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Costa Rica está entrando en una situación convulsa, en donde las finanzas públicas no son lo único en peligro. La existencia de las propias instituciones públicas está en cuestionamiento.

Aunando a la cultura de egoísmo, donde los sectores —diversos y atomizados— luchan por sus intereses, sin sobreponer el bien común. Cada quien quiere la leche, pero no queremos ordeñar, ni siquiera ir por la vaca.

En definitiva hay que ponerle un alto al individualismo y la mezquindad con que se habla del país, y particularmente de las instituciones públicas, en donde no hay por qué servir con cuchara grande a personas particulares.

Las universidades públicas no son solamente instituciones de servicio al pueblo —a través de la educación— sino que también son las responsables de la investigación, producción y trabajo en comunidades en gran parte del país. Considerarlas como una casa de enseñanza cualquiera sería erróneo.

Las universidades gozan de una cobija que se llama autonomía. Tan grande como debe ser su responsabilidad y libertad en su accionar; cual debe estar sujeto a una constante rendición de cuentas a partir de sus resultados.

La educación debe ser planificada, eficiente y para la gente.

Hay que hacer un alto, para no solo defender el presupuesto a la educación pública sino que también es urgente revisar en paralelo —con autocrítica— la gestión interna de la universidad. Para ello hay que proponer, analizar, proponer, debatir y proponer, asumiendo la responsabilidad que cargamos sobre nuestros hombros: el sudor de la frente con el que la gente paga para que la política pública que se haga realidad.

Como movimiento estudiantil de la UNA, asumimos desde nuestra autonomía y experiencia acumulada, una posición política que más que engavetar quejas, plantea propuestas responsables a la altura de la historia del centenario de la reforma de Córdoba y de los 45 años de la UNA y de la FEUNA.

Por eso, con mucho esfuerzo presentamos la campaña  #LaUqueMerecemos "Cambiar el presente para soñar la U del futuro". Esta consisten en poner sobre la mesa 10 grandes preocupaciones  preliminares sobre el quehacer institucional de nuestra Universidad. Con el fin de solventarlas —en el corto y mediano plazo— se ha entregado un oficio a las autoridades del Consejo de Rectoría, Consejo Universitario y Consejo Académico.

Lo presentamos públicamente porque es nuestra responsabilidad decirle a la gente lo urgente que es mejorar.

Hemos resuelto llamar a todas las cosas por el nombre que tienen, pero que esto nunca puede hacerse posible con recortes a la educación, y que por lo contrario recortando en educación sólo conseguiremos perder una trayectoria emblemática de educación que el país debe tener claro que la afectación iría a las áreas más sensibles tales como becas y proyectos con comunidades, pero se dejarían intactos los salarios excesivos y gastos superfluos.

No debemos dilatar más estas importantes decisiones, debemos estar a la altura de la historia. Defender y hacer de la U lo que merece Costa Rica.