Es media tarde, y luego de una ardua tarea logrando coincidir con la agenda de la vicepresidenta y canciller de la República, Epsy Campbell Barr (que incluyó varias cancelaciones a nuestras citas pactadas) me hago presente a su oficina. Dicen que la tercera es la vencida: esta vez logramos coincidir.

La cancillería está junto al INS, ahí por el CENAC. Muchos la conocen como la Casa Amarilla y aunque por fuera tiene un aspecto agradable y por dentro luce muy limpia, sigue habiendo algo en ese edificio que hace que se sienta como cualquier otro espacio gubernamental, no sé si serán los colores, o el olor.

Cinco minutos antes de la hora acordada arribo. El oficial de seguridad me dirige hacia una pequeña oficina donde me hacen tomar asiento. Sentada y de pierna cruzada me quedo esperando a que la señora vicepresidenta se apersone. En la oficina trabajan dos amables señoras que me acompañan mientras aguardo.

Unos 10 minutos después de haber llegado un asesor se asoma a la oficina donde per...