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Desde mediados de agosto del 2018, cuando el tipo de cambio de venta de referencia estuvo en ¢570,0 /$, hasta el pasado lunes 29 de octubre del 2018, cuando estuvo en ¢601,4 /$ (una devaluación de 5,5 %), nuestras reservas netas cayeron un 12,1 % o $947,2 millones.

Esto es más de 67 VECES el costo de la cuestionada remodelación de la Plaza de la Diversidad Cultural de la Universidad Nacional (UNA) y alrededor de un 1,6 % del Producto Interno Bruto (PIB) estimado para el 2018.

Esto ha ocurrido en tan solo dos meses y medio.

El 9 de marzo de este año el Banco Central de Costa Rica (BCCR) adquirió una deuda de $1.000,0 millones para nuestras reservas internacionales con el Fondo Latinoamericano de Reservas (FLAR) por un plazo de 3 años, con un año de gracia, que prácticamente ya se gastó el pasado miércoles 24 de octubre.

El 8 de marzo nuestras reservas netas eran de $6.973,5 millones y ahora rondan los $6.896,2 millones (dato público más reciente del 29 de octubre).

Si omitimos esta deuda, Costa Rica entonces llegó determinadamente al mismo nivel de reservas el viernes 20 de julio, unos tres meses y medio después, fecha desde la cual nuestras reservas ya venían en picada, casi sin parar.

La regla estándar para cualquier país es que las reservas internacionales deben cubrir 3 meses de importación. Si sacamos cuentas, con los datos publicados por el BCCR, importamos mensualmente en promedio unos $1.369,0 millones entre octubre del 2017 y septiembre del 2018, y si multiplicamos este resultado por tres, nos da unos $4.107,0 millones.

Nuestras reservas en estos momentos entonces cubren 1,7 veces tres meses de importación (o 5,1 meses de importación), aproximadamente. Sin embargo, si descontamos el préstamo de $1.000,0 millones del 9 de marzo, nuestras reservas más bien cubren 1,4 veces tres meses de importación (o 4,3 meses de importación), aproximadamente.

Esto quiere decir, primero, que Costa Rica por dicha todavía cumple con la regla estándar internacional, pero, por otro lado, significa que al Banco Central en realidad solo le quedan unos $1.789,3 millones con los cuales poder jugar (y cada día disminuyendo), sin colocar a Costa Rica en graves aprietos.

Si seguimos con esta tendencia, nos quedaremos sin reservas para defender el tipo de cambio a futuro. Concretamente, en menos de un año, según estimaciones propias. Dejaremos entonces de cumplir la regla y nuestras reservas estarán por debajo de los $4.000 millones para principios de septiembre del 2019.

Así ocurrirá si seguimos gastando las reservas como se ha venido haciendo diariamente en promedio desde el 20 de julio y asumiendo que no cambiarán nuestras importaciones mensuales promedio.