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En Costa Rica ya existe cierto nivel de conciencia de que es necesaria una reforma fiscal urgentemente. Tanto la ciudadanía, como la prensa y los políticos, debaten el tema de manera diaria y artículos sobre cómo llegamos a este punto y las consecuencias, sobran por doquier. El proyecto se encuentra ahora en la Asamblea Legislativa: como ya existe un consenso de que no alcanza con solo recortar el gasto, los diputados ahora discuten que quitar y agregar al texto origina

Por supuesto que es un tema que se las trae, la ciudadanía está mentalizada a que mayores impuestos = menor ingreso disponible.  La popularidad de una reforma fiscal cae más si se toma en cuenta que el último cambio significativo a nuestro sistema tributario se dio en 1995, cuando se aprobó un incremento en el impuesto de ventas del 10% al 13%. Es decir, el tico lleva más de 20 años sin que le hablen de subir impuestos y prefiere que se quede así. Además, los recientes escándalos de corrupción del Gobierno hacen que se apele a la lógica de que más recursos públicos = más robadera.

Entonces a los economistas nos pasó las del niño y el lobo: llevamos años repitiendo cuidado con una crisis y los efectos ya los empezamos a ver. El crédito se ha desacelerado debido a que el Gobierno abarca la mayoría de los recursos del sistema financiero, la inversión y el crecimiento económico están estancadas, el desempleo está a la alza y es probable que muchas empresas no se sientan seguras de invertir en nuestro país en estos momentos.

En palabras sencillas, estamos a meses de ver uno o varios de los siguientes escenarios, si no se aprueba una reforma:

  • Hiperinflación: Los precios de los bienes aumentan de manera significativa y sostenida; mucho más que el 4% del IVA
  • Alza en el tipo de cambio y de las cuotas de la gente que tiene préstamos en dólares
  • Gobierno sin recursos para pagar los salarios del sector público
  • Salida de empresas ante crisis financiera y mayor desempleo
  • Intervención nada agradable del Fondo Monetario Internacional

Ya estamos claros en que se necesita aprobar un plan fiscal, “para ayer”. Es entonces donde entra a jugar la Asamblea, cuando la Ministra de Hacienda dio una exposición magistral sobre las medidas que de contención de gasto que se podían realizar de manera legal e inmediata, los diputados se comprometieron a aprobar la nueva ley de la manera más pronta posible.

En teoría, los diputados son los representantes directos del pueblo, entonces sirven de contra peso para que el Poder Ejecutivo no abuse de su poder. Aquí entran las mociones, o modificaciones que se proponen a un proyecto de ley para que sean justas para todos.

Llama la atención como 7 de cada 10 mociones al IVA buscan exoneraciones y muchas otras carecen de fundamento técnico, debilitan el proyecto y no favorecen a la ciudadanía. Aquí un resumen de las más relevantes:

Reducir el IVA a la canasta básica

Proponentes: Partido Restauración Nacional y Frente Amplio

Le lleva la contraria a: la OCDE y el Ministerio de Hacienda

Estatus: En negociaciones

La canasta básica es un grupo de 200 productos que consumen las personas de menores ingresos: arroz, frijoles, papas, entre otros. A inicios de año, se acordó que la canasta quedaría exenta, sin embargo, Hacienda propuso gravarla con un 2%, algo que no gustó a RN ni al FA.

Si se exonera la canasta básica, el productor deberá pagar todos los impuestos nuevos que se cobren a través de la cadena de producción, ya que no podrá trasladarlo al consumidor final (porque está exento). Ante esto, se reducen los márgenes de ganancia de las empresas y se recaudan menos impuestos. Por el contrario, si se aprueba el impuesto del 2%, sin duda van a incrementar los precios finales (2 por cada 100 colones), pero se pueden mantener las ganancias sin herir tanto la economía.

Probablemente al leer el párrafo anterior infieran que los impuestos son malos o malos, pero se debe tener claro que el propósito del IVA es ampliar la base de recaudación: entre más amplia menos se va a perjudicar un grupo en específico. Existen ideas como tarjetas de reembolsos para grupos vulnerables, pero con todo el costo de esa logística (la gente que lo propone ni siquiera lo calculó), saldría más caro el caldo que el arroz.

Mantener exonerados el pago de intereses de deuda

Proponente: Partido Liberación Nacional

Le lleva la contraria a: la OCDE y The Economist

Estatus: En negociaciones

En Costa Rica el pago de intereses de deuda de las empresas está exonerado de impuestos. Por ejemplo, si usted tiene ganancias por c100 millones y pagó c10millones de intereses, su base impositiva se reduce a c90 millones. Con la nueva propuesta, se plantea poner un tope a las exoneraciones de 20%. Es decir, solo se podría exonerar el 20% de esos c10 millones y su base impositiva pasaría a ser de c98 millones.

Esto conlleva a que muchas empresas se endeuden de más innecesariamente con tal de no pagar impuestos, como bien lo explica el artículo de The Economist mencionado anteriormente. Sin fundamentos técnicos ni estudios, el PLN apela al argumento del “pobrecito”: dice que las empresas de este país están muy endeudadas.

Aquí aplica el dicho de que las pérdidas son públicas y las ganancias se privatizan, cuando las empresas están muy endeudadas nosotros debemos subsidiarlas y cuando hay ganancias si te vi ni me acuerdo.

Otras mociones generales

Proponentes: Partidos Restauración Nacional, Republicano Social Cristiano y Frente Amplio.

Le lleva la contraria a: La estabilidad económica y la paciencia de todo un país

Estatus: En negociaciones

FA y PRN proponen exonerar la educación y la salud. Aquí vale la pena destacar que lo hacen con el argumento de proteger a los menos privilegiados, cuando son los 2 quintiles más altos de la población los que gastan en colegios privados y farmacias.

Es decir, se están oponiendo a uno de los impuestos más regresivos a servicios completamente inelásticos. Claramente la gente con más plata de nuestro país no va a sacar a su hijo el colegio privado ni dejar de ir a las farmacias por un incremento del 4% en el precio.

Aquí una lista de otras exoneraciones “vacilonas” que han propuesto los diputados:

  • Exonerar servicios de payasos y magos: Dragos Donalescu
  • Exonerar servicios de abogacías en caso de hijos extramatrimoniales: Dragos Donalescu
  • Exonerar del IVA a “Obras del Espíritu Santo”: PRN
  • Exonerar alquileres de las iglesias y lugares de culto: PR

Si nos ponemos a analizar cada una de las miles de mociones que se presentaron, están por presentarse y porque más bien son perjudiciales, probablemente quede algo más extenso que aquel informe de labores de 50.000 páginas de Luis Guillermo Solís.

Por supuesto, hay mociones razonables y tienen sentido, como los cobros escalonados a la electricidad y los alquileres, entre otros.

Lo importante es el control ciudadano que se debe mantener a las mociones que están atrasando la reforma fiscal en la Asamblea. Muchas son una burla si se considera que intentan contradecir el texto original que desde ya se conforma con años de estudios y datos del Ministerio de Hacienda, con el respaldo argumentativo de los economistas de organismos internacionales como el FMI y la OCDE. Al final, el tiempo es uno de los recursos más valiosos que uno puede gastar.