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La negativa de los diputados a investigar la estructura paralela de financiamiento supuestamente utilizada en la campaña de Restauración Nacional en abierta violación de las leyes de financiamiento electoral, demuestra la total ausencia de una brújula ética de parte de quienes así votaron. Pero además los exhibe como unos grandes cínicos e ignorantes.

El argumento de que los hechos ya los investiga el Tribunal Supremo de Elecciones y ello exime a los diputados de investigar es infame. En otras palabras, nos dicen ser respetuosos de la investigación (jurídica) para evadir su responsabilidad de investigar (política).

Cito a Argelia Queralt, doctora en derecho constitucional y profesora de la Universidad de Barcelona:

"... sigue sin aceptarse que la responsabilidad política y la jurídica son distintas en sentido y alcance. La jurídica la determinan, principalmente, los tribunales. La política supone rendir cuentas por los actos realizados, sin que medie una decisión judicial. Se trata de que la relación de confianza que fundamenta el mandato representativo se mantenga."

Con 14 diputados, el Partido Restauración Nacional tiene un amplio mandato representativo, y bien podría alcanzar la presidencia de la Asamblea o incluso de la República en el futuro.

¿Qué relación de confianza puede existir entre sus diputados y la ciudadanía cuando hasta su jefe de fracción y presidente del partido denuncia la corruptela y ellos se rehúsan a investigar? ¿Y qué decir de los diputados de otros partidos que se prestaron para evitar esta necesaria rendición de cuentas?

¿Con las manos limpias?