Nuestra Constitución Política establece en el artículo 105 que la potestad de legislar reside en el pueblo, el cual la delega en la Asamblea Legislativa mediante el voto. Ello quiere decir que la potestad de aprobar, derogar o modificar leyes y hacer reformas parciales a nuestra Carta Fundamental compete a los 57 diputados que elegimos cada cuatro años.

Sin embargo, el artículo 123 de la Constitución otorga a la ciudadanía una herramienta mediante la cual también puede participar en la formación de leyes: la iniciativa popular.

Ella consiste en una propuesta respaldada, como mínimo, por el 5% de las personas inscritas en el padrón del Tribunal Supremo de Elecciones, es decir: que sean mayores de edad y estén habilitadas para participar de comicios electorales.

Si tomamos en cuenta que el padrón de las pasadas elecciones estaba formado por 3.322.329 personas, ello quiere decir que una propuesta de iniciativa popular requeriría para ser acogida por el Congreso al menos 166.116 firmas, po...