Si alguien ha sabido aplicar la estrategia de embarrialar la cancha, ese ha sido el magistrado Celso Gamboa.

“Confúndelos y vencerás”, pareciera pensar el alto juez de la República. Así, una y otra vez se ha valido de diversas artimañas para desacreditar las denuncias que pesan contra él pues está convencido de que es víctima de una persecución mediática y política y de que todo lo que sucede es producto de una conspiración en su contra.

Él, que hace nada era hombre de confianza de Óscar Arias, de Laura Chinchilla, de Luis Guillermo Solís, de Mariano Figueres... de Juan Diego Castro, de Álvaro Ramos. Él, que tenía los mejores contactos en la prensa, en el Ejecutivo, en el Legislativo, en el Judicial, en la banca, en las redes... de pronto se ve víctima de una operación de cobertura suprema que ha decidido sacrificarlo para proteger a todos los demás... ¿Cómo es posible que ahora todos le den la espalda? Eso pareciera preguntarse Gamboa, que poco a poco empieza a perder la paciencia...

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