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Algunos me han dicho, que al ser expatriada y no vivir en Costa Rica no entiendo la situación política que viven los ticos. Incluso me dijeron que por vivir afuera no tenía derecho a opinar. Pero vivir lejos no me hace menos tica, no me quita mis derechos, incluyendo el de expresarme libremente sobre lo que pasa en el país. Lo que sí es cierto es que por estar afuera, me ha tocado ver de cerca otras realidades.

Muchos en Costa Rica siguieron de cerca las elecciones del 2016 en Estados Unidos. Me pregunto si a Costa Rica llegaron las noticias de Carolina del Norte con respecto a la polémica y famosa ley HB2. En marzo del 2016, los legisladores del estado aprobaron una ley en la cual definen las siguientes categorías (contra los cuales no se puede discriminar): raza, religión, color, nacionalidad, edad, discapacidad y sexo biológico (según está identificado en el certificado de nacimiento). Sí, así de claro. No dice absolutamente nada respecto a la población LGBT. Los dejaron por fuera, como ciudadanos de segunda categoría. La ley venía acompañada de restricciones en el uso de servicios sanitarios públicos para parte de esta comunidad. Esta sección de la legislación fue rectificada en marzo del 2017.

A raíz de la nueva legislación muchos nos vimos horrorizados al darnos cuenta de la discriminación que nos rodeaba. Los habitantes de Carolina del Norte no fuimos los únicos. Fueron cancelados numerosos eventos de entretenimiento en el estado. Entre ellos conciertos de Maroon 5, Bruce Springsteen, la Sinfónica de San Francisco, Ringo Starr y presentaciones de Cirque du Soleil. Se cancelaron eventos deportivos, decenas de convenciones y planes de inversión de muchas empresas.

La compañía PayPal canceló una inversión que prometía generar 400 empleos y 2.6 billones de dólares a la economía de Carolina del Norte. Otras de las compañías que cancelaron planes de inversión en el área incluyen a Deutsche Bank, Adidas, CoStar y Voxpro. Las anteriores dijeron no a un estado que discrimina a la comunidad LGBT. Según la investigación de AP la economía del estado perderá en los próximos 10 años más de 4 billones de dólares.

La ciudad de Raleigh es finalista para ser considerada por Amazon para sus segundas oficinas centrales. El proyecto promete transformar la ciudad con una inversión de cinco billones de dólares y una creación de 50.000 empleos. Hoy, Amazon está siendo presionado para sacar a Raleigh y otras ciudades de la lista de finalistas. La campaña “No gay? No way!”  se enfoca en la violación a los derechos humanos en estas ciudades, donde la comunidad LGBT no está protegida por la ley.

Le pregunto a los empresarios de Costa Rica: ¿Qué van a hacer ustedes para enfrentar la caída de la imagen de Costa Rica en los ojos del resto del mundo? ¿Cuál es el plan de atracción de inversiones en un país que no reconoce los derechos de todos por igual? ¿Cuál es la estrategia para mantener o aumentar el turismo, si Costa Rica es vista a nivel internacional como un país que irrespeta y discrimina contra algunos de sus ciudadanos?

Si el eje central y plataforma del partido de Fabricio Alvarado es proteger a la familia tradicional, no veo como los empresarios lo van a poder detener. Abramos los ojos Costa Rica, la discriminación tiene un impacto económico. Empresas progresivas lo saben y no se asocian con gobiernos estatales como Carolina del Norte o con países que no protegen a todos sus ciudadanos. Es momento de frenar el irrespeto a los derechos humanos el próximo 1 de abril. La discriminación y la xenofobia son violaciones de los derechos humanos y la inclusión social es buena no solo para la sociedad, sino también para la economía.